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lunes, 5 de septiembre de 2011

¿Está Realmente la Filatelia en Crisis?


Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española la palabra Crisis encontraremos que una de sus acepciones es “Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese”.
¿Es la situación de la filatelia tal que esté “en duda su continuación, modificación o cese”? Veamos los hechos.
No cabe duda que hay una serie de eventos que mueven a preocupación. Entre estos podríamos citar:
a)    Reducción en la matrícula de la mayoría de las sociedades.
b)  Reducción en el uso de los sellos como resultado de que la mayoría prefiere comunicarse mediante e-mail.
c)   Casi total desaparición del comercio filatélico tradicional.
d)   Ausencia casi total de la generación de relevo (filatelia juvenil).
e)    Proliferación de emisiones en momentos en que cada día se usan menos sellos.
f)    Uso cada día más intenso de máquinas franqueadotas y similares en sustitución de los sellos.

Aunque el listado de los signos ominosos podría ser más extenso, vamos a detenernos en este punto. Reconocemos que estos eventos mueven a preocupación pero, si miramos el otro lado de la moneda veremos que, al mismo tiempo que hay sombras, hay luces que parecen desmentir la existencia de una crisis. Veamos:
a)    Aunque la matrícula de las sociedades se está reduciendo, los nuevos socios y los que permanecen en ellas son coleccionistas de más alto nivel: aunque ha habido una reducción en la cantidad ha mejorado la calidad.
b)   Cada día aparecen más libros sobre filatelia, la mayoría de estos son estudios de gran profundidad, índice de que está surgiendo una nueva generación de estudiosos del sello.
c)   La casa Mystic de los Estados Unidos informa que el pasado año gastó $18 millones de dólares comprando sellos y la casa de subastas Christoph Gärtner de Alemania informa que en las subastas de mayo/junio del pasado año vendió sellos por valor de $29,640,000 dólares.
d)   Aunque el comercio de sellos tradicional prácticamente ha desaparecido decenas de miles de personas se han incorporado al comercio filatélico como comerciantes a tiempo parcial a través de e-Bay y otros sitios on line. En cualquier momento tan solo en e-Bay están a la venta alrededor de 400,000 lotes y la firma Delcampe dice que lista más de 10,500,000 sellos y cubiertas de más de 15,000 vendedores. 
e)    Miles de filatelistas están incorporando cubiertas a sus colecciones, índice de un coleccionismo más formal, algo que hacían muy pocos 30 años atrás.
f)    Aunque la American Philatelic Society ha estado experimentando reducciones en su matrícula, cada año están logrando recaudar mayores ingresos para sus programas y proyectos, índice de una matrícula más comprometida con la Sociedad.
g)   Cada día menos coleccionistas están montando sus sellos en álbumes impresos y un número mayor los está montando siguiendo las normas que se exigen en las exposiciones, aunque no tengan la intención de exponer sus sellos.

Frente a estos hechos, está claro que no existe la tan cacareada crisis: tenemos simplemente una transformación, un cambio en el coleccionismo: Tendremos menos coleccionistas pero de más alto nivel. Podemos asegurar, por tanto, que no está en duda la continuación, modificación o cese del coleccionismo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

LA CRISIS Y EL COLECCIONISMO

Si abrimos los periódicos, encendemos la radio o el televisor o simplemente conversamos con cualquier persona, el tema obligado es la crisis económica que está afectando a todos los países y por extensión a todas las personas.

Las noticias no pueden ser más preocupantes: despidos masivos en todas las empresas, quiebras de bancos y negocios, niveles de desempleo sin precedentes en las últimas décadas en todos los países, desahucios de adquirientes de viviendas por falta de pago, el índice Dow Jones en su nivel más bajo en once años y paramos ahí para no hacer este artículo demasiado lacrimoso.

Ahora bien, ¿Cómo está afectando la crisis el coleccionismo de sellos? Señala el cronista Pedro Ayala en su columna Desde mi Punto de Vista que publica en la revista El Eco Filatélico y Numismático que “Los sellos ´buenos´ se siguen vendiendo a buen precio y los ´menos buenos´ siempre acaban encontrando comprador aunque sea a precios bajos.” En medio de todo, esto tiene visos de ser una buena noticia pues la situación no parece haber cambiado con relación a otros tiempos: siempre ha sido así.

Sin embargo, de otros lados nos llega un mensaje aún más optimista: David Feldman vendió recientemente una cubierta con uno de los “Post Office” de Mauricio a un filatelista de Singapur por $4 millones de dólares y otro coleccionista pagó $2,185,000 dólares por el “Triple Pack”, la legendaria tira de tres Ojos de Buey de Brasil. “¡Esa es otra liga!”, dirán algunos, pero no es así: una cubierta despachada desde Santo Domingo durante la ocupación norteamericana de 1916 que salió con precio de primera puja de $34 se fue por $104 dólares (tres veces); un Scott # 11 usado de Argentina con un valor de catálogo de $12 se vendió en $56 (cuatro veces y medio) y un 15B, también de Argentina, con valor de catálogo de $17.50 se vendió en ebay en $86 (cinco veces).

¿Quiénes están pagando esas sumas tan elevadas por ese material? Se nos ocurren dos posibilidades: la primera es que son un grupo que está “blindado”, término con el cual se está calificando en estos tiempos a aquellos a los cuales la crisis no les está afectando pues tienen una coraza protectora que les mantiene al resguardo de la crisis; y la segunda, es que son personas que han descubierto que invirtiendo su dinero en sellos, está mejor protegido contra los avatares de un futuro incierto que manteniéndolo en dólares, oro o cualquier otro bien tangible.

Cuando se toca el tema de la crisis, la referencia obligada es el “crash” de 1929. Durante esa crisis, que afectó prácticamente a todas las naciones, se demostró que aquellos que invirtieron su dinero en sellos, al final de la crisis quedaron mejor librados que los que optaron por casi cualquier otro tipo de inversión.

No somos asesores financieros y por tanto, no estamos en posición de aconsejar que invierta su dinero en sellos. La realidad, sin embargo, es que aun en estos momentos de crisis, los sellos buenos, como dice Ayala, se siguen vendiendo a muy buenos precios.