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miércoles, 18 de junio de 2014

El túnel del Tiempo de la Filatelia: FILATELIA O Filotelia

La Filatelia al Día
14 De noviembre de 1981:No. 91
Por Danilo A. Mueses

El 23 de febrero de 1922, la Real Academia de la Lengua Española dio cobijo a la palabra “Filatelia” la cual definió como el “Arte que trata del conocimiento de los sellos, principalmente de los correos”.
Aunque la definición no es muy ortodoxa desde el punto de vista filatélico, ya ha tomado carta de legitimidad y cada quien colecciona según le parece sin importarle mucho la definición de la Academia.

Aunque el coleccionismo de sellos se había iniciado prácticamente con la emisión del primer sello pues se dice que el doctor Gray, curador del Museo Británico, en 1841 guardaba sellos de su país para una colección que pensaba iniciar, durante muchos años no hubo ninguna palabra para designar la ficción o a aquel que se dedicaba al coleccionismo de sellos.

Así vemos que durante muchos años a los coleccionistas de sellos se les designaba con diferentes nombres. Muchos se auto designaban como “timbrófilos”, pero otros nos designaban peyorativamente como “sellomaníacos “palabras  que hay que reconocer no nos hacía mucho favor.
Fue entonces cuando, en 1864 un famoso coleccionista francés llamado M.C. Herpin en un artículo que publicaba en la revista “Le Collectioneur  de Timbres Postes” el 15 de noviembre de 1864, propuso el nombre de “Filatelia” la cual viene etimológicamente del griego “Philos”, amigo y “ateleia”, excepción de tasa.

Como vemos, la etimología no puede ser más forzada y yo diría que hasta ilógica, pero de todos modos la palabra “pegó” y a pesar de los ataques que recibió de algunos puristas, su uso se hizo cada vez más universal y hoy en día está aceptada prácticamente en todo el mundo aunque tal vez por aquello de que “nadie es profeta en su tierra” en Francia, la cuna de la palabra, no se ha aceptado la palabra de Mr. Herpin y se le sigue llamando “timbrología”.

Ahora bien, volviendo a la palabra filatelia, durante muchos años hubo una corriente de coleccionistas de sellos que se inclinaban más bien por la palabra “filotelia” pues pensaba que, de “Philos” debió salir "filotelia" y  no filatelia, y nos luce que no andaban del todo descabellado.

El gran filatelista norteamericano Ernest A. Kehr en su libro "El Apasionante Mundo de la Filatelia", relata que a comienzos de 1946, el director de promoción de ventas de la R.K.O. Radio Pictures, León  J. Bamberger, coleccionista muy conocido, recibió una carta de N.S. Iliadis, de Atenas en la que especificaba el verdadero origen y significado de la palabra filatelia. El señor Iliadis hacia saber que filatelista debe ser de origen griego, de las palabras: "Philos": amigo y “telos”: sello siendo por tanto el significado de filotelia; “amigo de los sellos”.


Creemos que el amigo Iliadis estaba más compenetrado con las raíces griegas que Herpin, pero debemos reconocer que lo que no pudieron hacer los detractores originales de la palabra filatelia, no lo vamos a poder hacer nosotros, así que ilógica o no, la palabra filatelia llegó para quedarse.

lunes, 20 de febrero de 2012

El Túnel del Tiempo de la filatelia: Como llevar una colección. Parte 2.


Publicado en el periódico  El Caribe, el 23 de agosto 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

La pasada semana les hablábamos de algunas de las herramientas básicas del coleccionista incluyendo el álbum, las bisagras, las pinzas y la lupa. Hoy vamos a hablarles de otras partes del equipo.

Odontómetro. El odontómetro nos permite medir las perforaciones. Actualmente la mayoría de los sellos que se emiten son diferentes de cuantos se hayan emitido con anterioridad. Antiguamente sin embargo, era común que se emitieran sellos exactamente iguales en sus viñetas pero diferentes en sus perforaciones.

El valor de una emisión puede diferir considerablemente de la otra.

Los coleccionistas han adoptado la norma de que las perforaciones de un sello están indicadas por el número de estas en el espacio de 2cms. Como contarlas puede ser en extremo tedioso, el odontómetro permite determinar fácilmente el número de perforaciones.

Filigranoscopio. Las filigranas o marcas de agua son unos dibujos que tienen algunos tipos de papel. Pueden observarse por ejemplo, poniendo a contraluz una hoja de papel bond.

Al igual que en el caso de las perforaciones, algunas veces los sellos de una emisión son iguales a los de otra emisión anterior, excepto que los primeros fueron emitidos en papel con filigrana y los segundos en papel sin filigrana o con una filigrana diferente.

Para ver la filigrana, se usa el filigranoscopio, que es una placa negra, generalmente de vidrio. Se coloca el sello boca bajo sobre el filigranoscopio y se vierten encima unas pocas gotas de bencina. La filigrana, si es que la tiene, aparecerá claramente.

Catálogo. El catalogo es el alma del coleccionista. Es norte y guía y sin él, es poco lo que se puede avanzar. Alguien señaló que coleccionar sin catálogo era como navegar sin brújula: se avanza, pero no se sabe con certeza hacia donde se va.

El catálogo es esencial pues contiene información y conocimiento acumulados por generaciones de coleccionistas.

Esencialmente un catálogo es una lista ordenada de los sellos emitidos por un país dispuesto cronológicamente. Un catálogo contiene una mina de información pues indica, entre otras cosas, de cuantos valores consta la emisión, tipo de papel, perforación, fecha de emisión, filigrana, tipo de impresión, color y valores (nuevos y usados)

Conociendo ya su equipo podrían iniciar su colección sobre senda más segura. Una de las primeras decisiones que deberán tomar es, qué se va a coleccionar. Todo coleccionista, pasado la etapa de la consecución de sellos a través de familiares y amigos, debe trazarse un programa de adquisiciones.

¿Cuánto puede gastarse en sellos? Nadie debería invertir en sellos dinero por encima de sus posibilidades: por tanto cada quien debe adoptar una colección a la altura de sus recursos.

Otro consejo es, pida orientación. Es posible que cerca de usted, algún conocido pueda darle valiosas sugerencias que le serán de gran ayuda.

lunes, 9 de enero de 2012

Discurso de la Puesta en Circulacion del Libro: "Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX"


El año pasado, durante la puesta en circulación de la obra Tarifas Postales Dominicanas 1851-2009, resultado del trabajo del Lic. Juan Manuel Prida y de quien les habla, tuve a mi cargo la presentación de la obra bajo el entendido de que, cuando se hiciera la presentación del libro de Buenos Aires, que estaba programada para el mes siguiente, quien hablaría sería Prida.

Al llegar a Buenos Aires, al Lic. Prida se le asentó el pájaro verde, la expresión que usaba mi abuelo para decir que alguien se había acobardado y de nuevo debí ser yo quien hablara, una persona que no se caracteriza por sus dotes como orador.

Hace algo más de dos semanas, en una reunión que sostuvimos el amigo Prida, el Sr. Alonso y yo con el Dr. Moya Pons para definir el protocolo de la puesta en circulación de este libro, Prida de nuevo se extrañó, la expresión que usan los galleros cuando al llegar a la gallera el gallo se niega a pelear y sale huyendo. Esto, a pesar de que en Buenos Aires me había prometido que la próxima vez sería él.


Aunque este es el libro # 11 que publico, nunca ha estado demasiado claro que debe decir el autor en la presentación de su obra. Debería ser algo tan sencillo como: Señores, escribí este libro, espero que lo compren y confío en que lo leerán.


A falta de unos lineamientos claros sobre el tema, voy a hablarles un poco sobre lo que han sido los esfuerzos para escribir sobre nuestras emisiones.


El primer trabajo serio sobre nuestras emisiones lo escribió Charles J. Phillips en 1905 en una serie de artículos que publicara en el Stanley Gibbons Monthly Journal. Es un trabajo de gran profundidad pero en él, Phillips se queja de que no había podido conseguir en el país información alguna sobre nuestras emisiones y señalaba que la poca que existía se había perdido.


40 años más tarde, en 1945/46, el Dr. Clarence Hennan, un distinguido médico de Chicago propietario de una de las mejores colecciones de la República Dominicana que se habían formado hasta la fecha, escribió otro brillante trabajo sobre nuestras emisiones del siglo XIX. En su obra, Hennan, al igual que Phillips, se quejaba de que no había conseguido ninguna información en el país. Lo único que pudo conseguir fue un suplemento que publicó Genaro Martínez como parte de su Revista Postal que comenzó a publicar en 1933. Genaro, un inmigrante español, cuando no conseguía la información se la inventaba. Así por ejemplo, cuando habla de nuestros primeros sellos, dice que en una reunión que se convocó para decidir la viñeta de nuestros primeros sellos, José M. Bonetti se presentó con un escudo en madera que había tallado. Los convocados aprobaron usar el escudo como modelo y se encargó a los Estados Unidos la confección del clisé y que los sellos se emitieron el 12 de enero de 1866. Desconocemos el origen del escudo en cuestión, pero éste se había estado usando en un papel moneda desde agosto de 1865 según podemos ver en unos billetes de banco que muestra el amigo Isaac Rudman en su obra sobre el papel moneda dominicano y se sabe, positivamente, que los sellos se emitieron en octubre del año anterior.


Pues bien, el trabajo del Dr. Hennan es brillante, pero cuando toca el tema de los datos técnicos sobre nuestras emisiones, incluye todos los disparates de Genaro (Prida me corrigió y dice que fueron dislates y no quise seguir discutiendo con él sobre semántica).


El tercer intento de un trabajo serio sobre nuestras emisiones es de Oscar Ravelo. Este publicó en 1944 El Correo en Santo Domingo donde cubre todo lo relacionado con el correo desde el descubrimiento hasta 1865, fundamentalmente lo que los filatelistas llamamos nuestra prefilatelia. Ravelo, quien trabajó durante muchos años en el Archivo General de la Nación hizo un buen trabajo. En lo relacionado con nuestras emisiones, esa parte estaba prevista ser cubierta en el segundo tomo que abarcaría desde 1865 hasta 1944.


Ravelo redactó ese segundo tomo y según me informó (trabajamos juntos en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos), le dio el borrador del libro al Dr. Thomén para que se lo corrigiera en la parte filatélica pues Ravelo no era filatelista, ni siquiera coleccionista de sellos. Thomén murió más de 20 años más tarde sin revisarle el trabajo y el borrador quedó entre sus papeles. Estos fueron comprados a su viuda por el Sr. Guillermo Asmar y tuve la oportunidad de ver el borrador en casa de Asmar. Éste le vendió los papeles de Thomén al Lic. José Luis Abraham pero cuando hicimos contacto con Abraham para tratar de conseguir el borrador, no pudo localizarlo. Todo parece indicar que Asmar se quedó con el borrador. No se mucho sobre su contenido pues apenas lo hojeé.


El Dr. Thomén tenía en mente escribir un libro sobre nuestras emisiones. Fue uno de nuestros más brillantes filatelistas. Desde su posición como embajador en Londres y Washington se dedicó a comprar en los mercados de pulgas cuanto libro de filatelia encontraba, especialmente revistas, llegando a formar la mejor biblioteca filatélica que ha habido en el país. El Dr. Thomén murió y no llegó a escribir el libro.


La biblioteca Thomén quedó en la oficina del Ing. Enrique J. Alfau, otro distinguido filatelista. Alfau tenía la intención de escribir el libro que no había escrito Thomén, con base a la biblioteca de éste, y me encargó de revisar todo lo que allí había y prepararle las fichas. Durante más de un año iba todos los sábados a la oficina de Alfau y me llevaba a la casa una caja de libros y sacaba de ellos todas las informaciones que encontraba sobre nuestras emisiones. Le entregué el trabajo a Alfau pero tuve la precaución de quedarme con una copia de las fichas.


El Ing. Alfau murió y nunca llegó a escribir el libro. Las notas que tomé las usé en 1999 para mi obra Emisiones Postales Dominicanas 1865-1965 y en 2001 en la obra República Dominicana: Los Sellos Clásicos.


Hace dos años me dispuse a montar mi colección dominicana incluyendo en ella cubiertas. Cuando se incluyen cubiertas en una colección, las que la convierten en una colección de historia postal, se debe tener conocimiento de las tarifas postales y no conocía las diferentes tarifas que se han usado en nuestro país. Pensé que la tarea sería fácil pues todo se limitaría a revisar la colección de leyes. El colega de la Sociedad Dr. Cristian Pimentel puso a mi disposición su colección de leyes. Al revisarla pude constatar que había muchas disposiciones en materia postal que no estaban en la colección y allí fue donde se incorporó al proyecto el Lic. Prida. Este se sumergió en el Archivo General de la Nación y logró localizar toda la información faltante y fruto de ese trabajo conjunto fue nuestra obra sobre las tarifas de la que les hablé al principio.


En su revisión de legajos en el Archivo, Prida encontró una cantidad enorme de información sobre el correo y fue en ese momento que surgió la idea de este libro. La labor se hizo más fácil por las facilidades que ofrece el Archivo desde que está al frente el Lic. Roberto Cassá. Gracias a su gestión el archivo ha dejado de ser un depósito de papeles para convertirse en un verdadero centro de investigación histórica.


Como parte de la redacción de la obra nos propusimos cubrir, además de la parte filatélica, la parte correspondiente al correo, una parte de nuestra historia que ha sido ignorada por nuestros historiadores. Dice el Dr. Moya Pons, en su obra La Otra Historia Dominicana:


“A mi me gustaría ver en los próximos años libros frescos de historia dominicana, con enfoques cuantitativos, que estudien la evolución de la política económica de los gobiernos, las relaciones exteriores, los sistemas agrícolas, el campesinado, el comercio, los sectores laborales, los procesos de urbanización, los ferrocarriles, el impacto de las carreteras, la moderna industria azucarera, la introducción de nuevos cultivos comerciales, la demografía, los partidos políticos, las clases medias, las élites, la evolución de la cultura, los nuevos movimientos religiosos, las fuerzas armadas, el Estado, las migraciones, la mujer, las ideas, las empresas, la educación, la reforma agraria, la política agropecuaria, la vida local, en fin, todo lo que hasta ahora ha estado ausente de los libros de nuestros historiadores”.


Pues bien, aunque no pretendemos que en lo atinente al correo hayamos respondido a las inquietudes del Dr. Moya Pons, en el libro que hoy presentamos estudiamos, además de todo lo relacionado con nuestras emisiones, una enorme cantidad de informaciones hasta la fecha desconocidas sobre el correo en el siglo 19. Todos los que hasta la fecha han escrito sobre nuestras emisiones, y entre estos me incluyo, lo han hecho con base a la información publicada en las revistas editadas en el exterior. En esta obra, por primera vez, se usa información primaria obtenida directamente del Archivo General de la Nación.


El libro sobre el correo y sobre nuestras emisiones que trataron de escribir Phillips, el Dr. Hennan, el Dr. Thomén, el Ing. Alfau y hasta yo me incluyo y que no se había podido escribir dada la falta de los datos que hoy están a nuestra disposición gracias a las facilidades que ofrece el Archivo General de la Nación, es el resultado de más de dos años de investigaciones durante los cuales se revisaron centenares de legajos. El Lic. Prida tomó más de 20,000 fotos de documentos relacionados con el correo y nuestras emisiones postales.


Se cumple una vez más, por tanto lo planteado por Calderón de la Barca en su drama Hijos del Sol cuando dice que:


Los casos dificultosos
 
Y con razón envidiados
Empiésanlos los osados

Y acábanlos los dichosos

 

Al poner en circulación esta obra queremos dar las gracias, en primer lugar a nuestro anfitrión el Dr. Moya Pons por habernos abierto las puertas de esta augusta academia.
En cuanto a la obra en sí agradecemos a:

  • Dr. Roberto Cassá por las facilidades ofrecidas por el Archivo a lo largo de más de dos años.
  • Al Lic. Osvaldo Giordano, Presidente de la ACFA por su hermoso prólogo.
  • En la parte financiera, a los Sres. Isaac Rudman, Lic. Fernando Báez y el amigo Richard Zaremba de Canadá. A estos amigos, nunca les pasa como a un amigo que tengo que a la hora de pagar la cuenta, nunca logra desabotonar el bolsillo donde tiene a cartera.
  • A los mismos amigos Rudman, Báez y Zaremba, al hermano Manolo Pappaterra quienes pusieron a mi disposición sus colecciones.
  • La hermosa portada, como siempre, es obra de mi hijo Guillermo Mueses.
  • Eduardo Mueses, otro hijo y Guillermo Emilio Molina, un nieto, lograron rescatar una serie de matasellos borrosos que localizamos en el Archivo y se ofrecen como primicia en la obra.
  • El hermoso y esmerado trabajo de diagramación fue hecho por el Arq. Giuseppe Di Vanna quien, aunque vive en EU, nos había prometido estar con nosotros. Lamentablemente, compromisos de última hora se lo impidieron.
  • La hermosa impresión fue hecha en los Estados Unidos. Aunque nos da pena decirlo, conseguimos que el libro fuera impreso por una fracción del precio que nos cotizaron en el país y nos entregaron el trabajo en apenas una semana.
  • Y finalmente, agradecemos a los señores académicos, al personal del INPOSDOM, a los colegas de la SFD y a los familiares y amigos que en un acto de solidaridad vinieron a acompañarnos en este momento tan importante tanto para el Lic. Prida como para mi.   
Gracias de todo corazón.             

viernes, 9 de diciembre de 2011

Puesta en Circulación del libro: "Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX"


Llegamos alrededor de las 7:30 de la noche a la casa de la Academia Dominicana de la Historia a la puesta en circulación del libro del Ing. Danilo Mueses y  el Sr. Juan Manuel Prida. Alrededor de las 8:15 el Dr. Moya Pons dió inicio al acto.

Se sentía muy honrado de que se pusiera a circular el libro en la Academia Dominicana de Historia porque le parecía que una obra de este tipo hacía un aporte muy significativo a la historia Dominicana. Posteriormente el Sr. Danilo Mueses paso a decir las palabras de presentación del libro.

Aquí les dejo el video, la presentación que el mismo autor ha hecho es la mejor para relatarnos de que se trata su libro: “Correo y Filatelia en la República Dominicana en el Siglo XIX”.  De mi lado me siento super orgullosa de mi papá que a sus 76 años publica su onceavo libro,



lunes, 7 de noviembre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Plagio en sellos


Publicado en el periódico  El Caribe, el 2 de agosto 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
Muchos de ustedes han oído hablar de plagio, el cual está definido por la Real Academia Española como el acto de copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Sin embargo, ¿sabrían ustedes que muchos sellos han sido plagiados?
Hay muchas veces en que muchos países emiten sellos iguales en virtud de acuerdos o como parte de campañas promocionales a nivel mundial. Así por ejemplo podríamos citar los sellos que en casi todos los países del mundo se emitieron en 1965 con motivo de la campaña lanzada por las Naciones Unidas en el año de la Cooperación Internacional, al cumplirse ese año el 20 Aniversario de su fundación.
Para la campaña se eligió como emblema dos manos enlazadas enmarcadas en dos ramos de laurel el cual había sido preparado por el artista dañes Olav Mathiesen. Muchos países, inclusive el nuestro emitieron sellos con el emblema y los sellos son en general casi todos iguales.
Podríamos citar otros casos como son los sellos de la serie Europa que cada  año emiten gran número de países europeos y que llevan el mismo diseño; en el caso de los sellos emitidos por Estados Unidos y Canadá en 1959 conmemorado la apertura del sistema de navegación del San Lorenzo; los sellos emitidos por Estados Unidos y México en 1960 en la conmemoración de 150 Aniversario de la Independencia de México y más recientemente los sellos emitidos por Estados Unidos y Rusia con motivo de la operación espacial al Apolo Soyuz.
Todos estos sellos, aunque tienen igual diseño, no entran en lo que se denomina plagiarismo en filatelia, nombre que está reservado a la copia o imitación de un sello hecho por otro país. Vamos a citarles algunos casos.
Uno de los primeros plagios fueron los sellos emitidos en 1856 por la provincia Argentina de Corriente que empezó a emitir sus sellos antes que el gobierno central de Buenos Aires.  Los sellos son prácticamente una copia al carbón de los primeros sellos franceses emitidos el 1849.
Un país que estuvo involucrado en varios casos de plagio fue Terranova, actualmente una provincia canadiense, pero que hasta 1947 estuvo emitiendo sus propios sellos. Allá en el año 1890, Terranova emitió un sello de 3 centavos  con un retrato de la reina Victoria. En 1898, Uruguay emitió un sello con igual diseño, aunque para disfrazar un poco el plagio, dijeron  que el retrato era una cabeza de la Libertad. Otro sello de Terranova fue objeto de plagio cuando Lubeck, una ciudad alemana, copió en un sello de 3 pf. La goleta que había aparecido en un sello de Terranova emitido en 1887. Sin embargo, por aquello de que ‘’donde la dan las toman’’, en 1897 Terranova emitió una serie en el 400 Aniversario del descubrimiento de la isla por Juan Cabot. En el sello de 10 centavos aparece el navío ‘’Mathew’’ de Cabot; resulta sin embargo que el buque es exactamente el mismo que se reproduce en la serie emitida en E.U. en 1893 y que se supone que es el buque insignia de Colón o sea la Carabela Santa María. Como la Santa María encalló en la costa de nuestra isla, ni siquiera se puede alegar que era la misma nave y que Cabot se la tomó prestada.
Nuestro país no se podía quedar atrás. En 1925 la Republica Dominicana emitió un sello de 10 centavos para el servicio de Entrega Especial. El sello esta copiado prácticamente hasta en sus más mínimos detalles, del sello de ese mismo valor emitido por los Estados Unidos, también para el servicio de Entrega Especial en 1922. Cuando el sello dominicano fue conocido en Estados Unidos, una revista filatélica le llamo ‘’ uno de los sellos más divertidos en la historia de la filatelia’’.
Debemos señalar, sin embargo, que el plagio en sellos ya va formando parte del pasado y en la actualidad encontramos diseños buenos y malos pero en general se encuentran pocos plagios de sellos.
                                               Se Emite Sello con Motivo del Día de la Marina
¿Han visto ustedes el sello emitido el 15 de abril pasado con motivo del Día de la Marina de Guerra? En él se reproduce el escudo de la Marina o sea el escudo nacional sobre un ancla. Su nitidez y la calidad del trabajo de impresión hacen de él uno de los más hermosos sellos emitidos últimamente. La próxima semana hablaremos de ese sello.
 

martes, 18 de octubre de 2011

Los Sellos como Inversion


El coleccionista ha comprado 8,000 sellos diferentes y por cada uno de ellos ha pagado como mínimo 20 centavos pues siempre exigió que sus sellos estuvieran en perfectas condiciones (sellos con su goma original y NH); o sea, su inversión mínima fue de $1,600. A esto se suma un álbum por el que pagó unos $60 dólares más las tiras Hawid que usó para que la goma se mantuviera inmaculada. Un día decide vender su colección y equipado con un catálog va calculando el valor de cada uno de los sellos y cuando suma, se frota las manos alegremente pues ve que su colección tiene un valor $2,300.

Toma su colección y se dirige hacia la tienda de un comerciante. Éste, después de examinar el álbum le informa que la colección está compuesta por sellos comunes y que no puede ofrecerle más de $150, menos de un 10% de su valor de catálogo y también mucho menos de lo que él pagó por los sellos. El coleccionista se escandaliza, dice que todos los comerciantes son unos estafadores y reniega del coleccionismo de sellos.

Aunque hemos dramatizado un poco las cosas, esta situación teórica se le podría presentar a cualquier coleccionista desaprensivo que se lance a invertir su dinero en sellos sin el debido conocimiento.

Cuando se habla de los sellos como inversión, hay dos principios que deben tenerse en cuenta y son: 
  • Conocimiento es Poder en Filatelia  
  • Nassau Street[1] no es Wall Street

El primer principio nos indica que si usted quiere invertir en sellos (o en cualquier bien tangible) debe comenzar estudiando los sellos y su mercado. Solo así sabrá cuales sellos tienen posibilidad de aumentar de precio en el futuro. Las reglas más elementales nos advierten que antes de meternos a especular con sellos debemos tratar de adquirir un profundo conocimiento de la parte financiera del comercio de sellos.

Si nuestro inversionista filatélico ficticio, en el caso de que quisiera evitarse la dura tarea del aprendizaje, le preguntara a un experto, éste posiblemente le hubiera recomendado en cuales sellos invertir esos $1,600 dólares. De seguro que en ese caso, la posibilidad de que a la hora de vender obtuviera ganancias, hubieran sido elevadas.

Creemos, sin embargo, que debemos dejar ese coleccionismo como inversión a los magos de la especulación filatélica. Entretengámonos con nuestros sellos, disfrutemos de ellos y si al final podemos sacar algún dinero tomémoslo como si fuera una herencia que nos dejó un tío solterón de quien no esperábamos nada. Coleccionar casi cualquier otra cosa pensando en ganancias futuras es transitar por una vía ancha y bien pavimentada que nos conducirá al desengaño.

El que tiene como pasatiempo coleccionar mariposas o observar las aves (“bird watchers” le llaman en los países de habla inglesa), jamás espera obtener algún dinero el día que decide abandonar su pasatiempo. Por tanto, si eligió como pasatiempo el coleccionismo de sellos y si un día se cansa de ellos, véndalos, no le deje ese problema a la viuda que de seguro pensará que esos sellos valen una fortuna. Con el dinero que obtenga, si no es mucho, invítela a una buena cena. Si por el contrario, logró formar una colección valiosa y dan una buena suma, llévela a un crucero por el Mediterráneo, pero por favor, olvídese de lo que invirtió en los sellos.



[1] La calle Nassau de Nueva York fue durante más de un siglo, el centro filatélico de la ciudad y en cierto sentido del mundo. Allí estaban asentados los negocios filatélicos más importantes de Nueva York.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Sobre coleccionar sellos nuevos o usados.


Publicado en el periódico  El Caribe, el 12 de julio 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
Una vez que se ha decidido dedicarse a coleccionar sellos, mucha gente se pregunta si debe coleccionar sellos nuevos o usados. Esa es una decisión crucial que, aunque podría ser tomada en una etapa posterior, mientras más temprano se tome mejor.
Antes de entrar en materia vamos a hacer un poco de historia.
Los primeros coleccionistas preferían casi exclusivamente sellos usados.  Gran parte de esa preferencia era motivada por la gran cantidad de sellos falsificados que existían a finales del pasado siglo. Así las cosas, muchos preferían los sellos usados como una salvaguardia contra las falsificaciones.
La preferencia por los sellos usados era tan marcada, que muchos comerciantes matasellaban los sellos nuevos ya que muchos coleccionistas se negaban a comprar los sellos nuevos.
En 1902, nuestro país emitió una serie de sellos al conmemorarse el 400 aniversario de la fundación de la ciudad de Santo Domingo. Cuando los sellos fueron sacados de circulación, los saldos se vendieron a un comerciante de nombre Bela Szekula. Como la mayoría de los coleccionistas preferían los sellos usados, Szekula  mandó a preparar un matasello que decía ‘’ SANTO DOMINGO- R.D.—ENE. -20-20’’ y lo aplicaba a los sellos en Suiza.
Hoy en día, la preferencia de un gran número de coleccionistas han cambiado y un gran sector se orienta hacia los sellos nuevos. Sin embargo, pontificar en el sentido de si se deben coleccionar sellos nuevos o usados, es difícil y es una decisión que debe tomar cada quien. Nos limitaremos por tanto a señalar las ventajas de cada uno que a su vez son desventajas de los otros.
                                                                 Ventajas de los sellos nuevos
  1. No teniendo matasellos, el diseño se ve mejor y tiene mejor apariencia.
  2. Como regla general aumentan más rápidamente el valor. 
                                                          Ventajas de los sellos usados
  1. Son conseguibles más fácilmente y en general son más baratos.
  2. No requieren de los cuidados de los sellos nuevos pues no tiene goma que le estropee, ni están expuestos a los hongos.
  3. Pueden montarse más económicamente pues se pueden usar bisagra.
  4. No se estropean con la humedad.
  5. Hay sellos especialmente antiguos que  son prácticamente inconseguibles nuevos.

Después de evaluar las ventajas de cada uno, el aficionado decidirá. Ahora bien sin pretender ser dogmáticos en este sentido, recomendaríamos lo siguiente:
República Dominicana. Si colecciona de este país y sus recursos son limitados, empiece con sellos usados y vaya comprando los nuevos a medida que se vayan emitiendo. Más tarde, a medida que avance podrá ir cambiando por nuevos sus sellos usados. No deje un espacio vacío porque no encuentra un sello nuevo.
Colecciones de otros países o temáticas. A menos que disponga de amplios recursos no se meta a hacer colecciones de países extranjeros o temáticas nuevas pues podría resultarle difícil y frustrante.
Un consejo final, ya sea que coleccione sellos nuevos o usados, lo más importante es la condición de los sellos. Una colección debe despertar un placer estético por tanto debe procurarse que todas las piezas estén en la mejor condición posible.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El Túnel Del Tiempo: Caso del retrato de Horacio Vázquez


Publicado en el periódico  El Caribe, el 5 de julio 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
El pasado sábado les hablábamos de la disposición que existe en casi todos los países prohibiendo emitir sellos con el retrato de personas vivientes. Pues bien, en nuestro país sucedió durante los primeros años de la dictadura de Trujillo un episodio propio de la mentalidad acomodaticia del tirano. Vamos a contarles la historia.

Retrato de Horacio Vazquez en la serie conmemorativa a la firma 
del tratado fronterizo el 21 de enero de 1929 
El 21 de enero de 1929, después de largas negociaciones entre la Republica Dominicana y Haití que incluyeron visitas de Horacio Vázquez a  Puerto Príncipe y de Luis Borno, Presidente de Haití en ese entonces a Santo Domingo, se firmó el Tratado Fronterizo, el cual delimitaba la frontera entre ambos países.
Para conmemorar tal acontecimiento, tanto nuestro país como Haití hicieron sendas emisiones de sellos. La serie emitida por nuestro país contaba de cinco valores y en ellos se muestra al general Horacio Vázquez. El gobierno haitiano fue un poco más discreto y limitò la emisión a un sello de 10 centavos carmín el cual lleva el retrato de Luis Borno.
Al subir Trujillo al poder en 1930 descargó su animosidad contra Horacio Vázquez obligándole a abandonar el país. Como parte de su campaña contra Horacio Vázquez, el 26 de noviembre de 1930 dictó la ley No. 40 la cual señala en su art. 2 que:
‘’Se prohíbe estampar en sellos de correos, en las demás especies timbradas y en los documentos oficiales, el retrato de alguna persona o personas hasta tanto no hayan transcurrido 10 años de su fallecimiento”
Apoyándose en esa ley, los sellos con el retrato de Horacio Vásquez fueron sacados de circulación y en 1933 se ordenó la incineración de los saldos que para esa época ascendían a más de 1, 600,000 sellos.
El asunto, sin embargo,  no termino ahí. En 1932 Trujillo quiso que se le honrase con una emisión que llevara su retrato. El motivo era conmemorar el 42 Aniversario de su nacimiento. En nuestro país los sellos se ordenan siempre por decreto.
Había sin embargo el obstáculo de la ley No. 40 que prohibía imprimir sellos con retratos de personas vivientes. El problema fue obviado en forma muy sencilla. El congreso Nacional dictó una ley ordenando los sellos y así se emitieron los primeros sellos de la larga seria de emisiones con que se honró a  Trujillo, en los 31 años de su dictadura. Demás está decirles que en lo adelante nunca más nadie se acordó de la dichosa ley 40 que vino a ser letra muerta. Ya había cumplido su cometido que era sacar de circulación los sellos de Horacio Vázquez.
                                                          
                                                   Contestando a nuestros lectores
El colega Santo Romero D’Oleo, de El Cercado, San Juan, nos pregunta a propósito de nuestra columna del 12 de abril, cuándo se inició la construcción del Canal de Panamá, cuándo se inauguró, primer barco que lo cruzó y cuándo nació y murió Thomas Edison.
El Canal de Panamá fue iniciado formalmente el 20 de febrero de 1882 y reiniciado por los E.U. en 1904. Fue inaugurado el 12 d julio de 1920, aunque el primer barco que cruzó el canal fue el Ancón el cual hizo su travesía el 15 de agosto de 1914.
Edison Nació en 1847 y murió en 1931. No podemos precisar día y mes.