lunes, 7 de mayo de 2012

El Túnel Del Tiempo: ¿Qué coleccionar?


Publicado en el periódico El Caribe, 18 de octubre 1980, Pág. 31 
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

Muy pocas personas cuando se inician en el coleccionismo de sellos tienen un plan definido sobre qué van a coleccionar y en qué forma van a hacerlo.

Ha sido norma de todos aquellos que han hablado o escrito sobre el tema, responder al planteamiento diciendo: coleccione lo que usted quiera y como le dé la gana.

En realidad esa es una de las grandes ventajas de la filatelia: nadie pone reglas y usted puede orientar su colección según su gusto y si ello le produce placer y la filatelia es para usted un pasatiempo, qué objeción podemos hacer a que usted tome un camino que se aparte de lo ortodoxo.

Así las cosas ¿que podríamos decir en un artículo que hemos titulado “ ¿Qué coleccionar”? Pues bien, creemos que aun en medio de todo podríamos dar algunas sugerencias que no pretendemos que sean normas, sino más bien orientaciones que harán más placenteras las horas que dedique a sus sellos. El coleccionismo de sellos ha tomado tres grandes vertientes que son: colecciones generales, colecciones especializadas y colecciones temáticas.

Las colecciones generales son aquellas en que se pretenden reunir todos los sellos que se han emitido en el mundo. Como ya se han emitido más de 200,000 sellos, hacer una colección general y mantenerla al día puede ser una tarea imposible. Sin embargo debemos aclarar que después de estar abandonadas en los últimos 30 o 40 años por la mayoría de los coleccionistas serios, alguna gente está volviendo a las colecciones generales, porque ¿Quién ha dicho que la colecciones solo producen placer cuando se completan? Así que mucha gente tienen sus colecciones generales y aunque la posibilidad de completar no sea más que un camino hacia allá donde nace el arco iris, sigue acumulando sellos y disfrutando de ellos.

Otro tipo de colecciones son las especializadas. En general están dedicadas a un país o grupo de países reducidos. Los coleccionistas especializados buscan variedades, errores, pruebas, etc., y dado el hecho de que están limitados a uno o a pocos países, en esta época de sellos con precios astronómicos tienen mucha mayor posibilidad de completar su colección aunque debemos señalar que en filatelia la palabra completo no existe habrá un error o variedad no conocida, que falta en la colección.

Finalmente, llegamos a las colecciones temáticas en las cuales se coleccionan sellos relacionados con un motivo o tema. Así podríamos coleccionar sellos de aves, barcos, trenes, medicina, mapas, etc. En este tipo de colección, más que en cualquier otra, el coleccionista tiene plena libertad de orientar su colección según sus gustos y predilecciones. Podríamos decir que no hay en el mundo dos colecciones temáticas iguales.

Ahora bien, ¿Cómo debería empezar su colección?

Sin querer ser dogmáticos en este asunto, creemos que todo coleccionista debería empezar con una colección general. No tiene que ser necesariamente una colección muy pretenciosa, pero una colección general es la mejor escuela. A través de ellas el coleccionista toma contacto con los diferentes tipos de papel, de impresiones, perforaciones, filigranas, en fin, con todo ese amplio mundo constituido por la gama de emisiones que desde 1840 ha deleitado a millones de aficionados en todos los rincones del globo.

Una vez que usted haya pasado por esa escuela estará listo para tomar uno de los dos grandes caminos, que son el coleccionismo especializado y el temático.

Otro punto importante es decidir si coleccionamos sellos nuevos o usados.

Hay en la actualidad dos movimientos que se están tornando divergentes. Por un lado está el grupo que exige que los sellos sean nuevos, con goma y sin señal de bisagras, y por otro lado, hay un grupo que está ganando adeptos y que está volviendo a los sellos usados. No queremos pontificar en este punto, pero sinceramente en nuestro país, con un porcentaje de humedad que se mantiene siempre por encima de un 75 por ciento, nadie debería coleccionar sellos nuevos. Y decimos esto con conocimiento de causa: coleccionamos sellos nuevos.

lunes, 30 de abril de 2012

El Túnel Del Tiempo: ¿Cuánto valen mis sellos?

Publicado en el periódico El Caribe, 11 de octubre 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

Mucha gente que se inicia en el coleccionismo de sellos o que a lo largo de 10 a 15 años ha acumulado unos pocos cientos de sellos mundiales, cuando se encuentran con una persona versada en la filatelia suele preguntarle codiciosamente “ ¿Cuánto valen mis sellos? “

No quisiera defraudarles, pero la posibilidad de que unos pocos cientos de sellos acumulados a lo largo de una o dos décadas valga algo son, en general, remotas. Puede asegurarse como regla general que muy pocos sellos modernos, en forma que le lleguen al individuo medio ubicado fuera de los círculos filatélicos, valen más de unos pocos centavos.

Consideramos sin embargo que ese enfoque mercantil es el aspecto menos atractivo de la filatelia. La posibilidad de hacer dinero con sellos está reservada a personas con recursos y profundo conocimiento de la parte comercial del coleccionismo. El individuo medio lo más que puede esperar, al tratar de desasirse de sellos corrientes usados, es recibir 35¢. Por cada ciento de sellos que venda.

La parte interesante de la filatelia está reservada a aquellos que día tras día van formando una colección y van disfrutando de sus variados diseños y motivos, y que van penetrando en su historia y en la fascinante historia de su origen y evolución.

El valor terapéutico del coleccionismo de sellos ha sido reconocido por médicos eminentes. Durante la Segunda Guerra Mundial el gran filatelista norteamericano Ernest A. Kehr inició un programa denominado Sellos para los Heridos. El programa reunía sellos para donarlos a los soldados convalecientes en hospitales. Su valor en el proceso de recuperación física y emocional fue reconocido por las autoridades norteamericanas.

Usted también podrá recibir iguales beneficios. Coleccionar sellos por el puro placer que ellos producen le costará muy poco. ¿Por qué entonces preocuparse de cuánto puedan valer esos sellos? Después de las innumerables horas de solaz que disfrutará con ellos, bien podría estar seguro de que saldría ganando.

lunes, 23 de abril de 2012

El Túnel Del Tiempo: Historia de Correo

Publicado en el periódico El Caribe, 4 de octubre 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses


El correo surgió de la necesidad del hombre de comunicarse con sus semejantes que vivían en lugares distantes. En sus orígenes, quienes mayor uso hacían de correo eran los reyes, la nobleza, el clero y los comerciantes que dicho sea de paso, eran en la antigüedad casi los únicos que sabían leer y escribir.

Desde la más remota antigüedad hay evidencia del uso del correo. Así, por ejemplo, en la Biblia encontramos abundantes alusiones al uso del correo. Al referirse al rey Ezequías, quien reinó del 726 al 697 A. de C. nos dice la Biblia: “Y tomó Ezequías las cartas de manos de los mensajeros, y leyòlas…” (Isaías 37:14).

Sin embargo, el sistema postal más avanzado de la antigüedad fue el implantado por Ciro, emperador de Persia quien vivió del 579 al 526 A. de C. Según Herodoto, padre de la Historia, Ciro disponía de un sistema de mensajeros a caballo, estacionados a determinas distancias y que cubrían todo el reino. De esos mensajeros dice Herodoto que: “Ni la nieve ni la lluvia, ni el calor ni la oscuridad de la noche, detienen a estos mensajeros en el rápido cumplimiento de la etapas asignadas”. El servicio postal de la ciudad de Nueva York, como un homenaje a esos mensajeros, hizo suya la frase de Herodoto y la hizo grabar en el frontispicio de su edificio en New York.

En la Roma Imperial, Cesar Augusto estableció un sistema de correos como única forma de mantener un control efectivo de sus vastos dominios. A este efecto, construyó estaciones de posta a lo largo de los caminos militares, donde los mensajeros podrían descansar y ser provistos de caballos y refresco. A lo largo de las rutas postales había una serie de positas que eran especie de puestos distantes entre sí de 11 a 16 Kms. Y que indicaban la distancia que cada correo debía viajar en cada jornada. Nuestra palabra postal viene del latín posita.

En China, en cambio, el sistema postal alcanzó su máximo esplendor en el siglo 13. Marco Polo (1254-1324) nos relata en la crónica de sus viajes por China que, Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, estableció en su imperio alrededor de 10,000 estaciones postales, unidas entre sí por caminos de primer orden. Cada estación disponía de caballos y facilidades para que los correos descansaran. Desde estas estaciones se recibía. El sistema postal chino era capaz de transportar una masiva, distancia de hasta 500Kms en un día.

De este lado del mundo, Perú y México disponían para la época del descubrimiento de América de sistemas postales avanzados. En Perú, el transporte de mensajes lo hacían los chasquis, quienes llevaban los quipus, que consistían en una extraña colección de cordones atados a una vara. Los cordones tenían una serie de nudos que llevaban en si un mensaje que el chasquis recitaba al tiempo que deslizaba entre los nudos cual cuentas de un rosario.

martes, 17 de abril de 2012

El Túnel Del Tiempo: John W. Scott – Padre de la Filatelia Americana

Publicado en el periódico El Caribe, 27 de septiembre 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

En nuestra columna del pasado 14 de septiembre, al hablar de los catálogos universales, dijimos que en nuestro país el más comúnmente usado es el Scott, nombre que recibe el catalogo que John W. Scott comenzó a publicar en julio de 1867, pero, ¿Quién fue John W. Scott, el hombre al que muchos denominan el Padre de la Filatelia Americana?

Scott, a pesar de lo unido que estuvo toda su vida a la filatelia de los Estados Unidos, nació en Inglaterra en 1845. En 1861 emigró hacia los Estados Unidos llevando como único capital, los sellos de su colección que había ido acumulando desde que era un niño.

Sin dinero para sorventar aún sus necesidades más elementales, a poco de llegar vendió sus sellos a William P. Brown, quien fue de hecho el primer comerciante en sellos de Estados Unidos por la suma de $10.

Eran los tiempos de la Guerra Civil y Scott no pudo conseguir ningún empleo. No conociendo a nadie, volvió donde Brown quien le facilitó $100 para que se estableciera como comerciante en sellos aunque advirtiéndole que se fuese a otra zona de la ciudad.

El negocio sin embargo no le fue del todo bien y en 1865 agujoneado por la fiebre de oro que todavía por esos años consumía al país, se dirigió a California, aunque su gestión como minero no fue muy exitosa. Luego fue administrador de un hotel en un pueblucho del oeste, pero después de muchas vicisitudes regresó a Nueva York para 1867, iniciando ese mismo año la publicación de su lista de precios que luego se convirtió en su hoy famoso catálogo.

Al principio la lista de precios se publicaba mensualmente y ya para 1868 tenía 20 páginas. Ese mismo año empezó a publicar la revista American Journal of Philately. Esa revista llegó a ser con el tiempo, una de las mejores publicaciones filatélicas de los Estados Unidos, y se continuó editando hasta 1886.

En 1868 editó su primer álbum de sellos y en mayo de 1870 celebró la primera subasta de sellos en los Estados Unidos en la cual vendió sellos por valor de unos $500. Para 1872 se trasladó a Londres donde el 18 de marzo de ese año, celebró la primera subasta de sellos de Inglaterra.

En el año 1887 vendió su firma comercial “Scott and Co.” Y se dedicó a transacciones especulativas fuera de la filatelia en las cuales perdió todo su capital.

No teniendo otra cosa que hacer, volvió a la filatelia fundando la firma “ J.W. Scott and Co.” Como su antigua firma había conservado su nombre, esto dio lugar a un largo proceso judicial con la empresa que le había comprado el negocio. El juicio que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia, fue ganado por Scott al dictaminar la Suprema Corte que a nadie se le podía privar de ganarse honradamente la vida, si no tenía otros recursos que su trabajo.

En 1890 ya estaba plenamente establecido con una nueva revista y siempre en el negocio de los sellos. En 1910 vendió definitivamente todos sus sellos retirándose después de casi medio siglo de actividad.

Scott murió alrededor de 1920.

lunes, 26 de marzo de 2012

El Túnel Del Tiempo: Uso del Catálogo (Parte II)

Publicado en el periódico  El Caribe, 20 de septiembre  1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses
                                                           
La pasada semana les hablamos de los catálogos universales los cuales definimos como aquellos que registran todos los sellos del mundo. Esos catálogos, aunque son muy completos, al cubrir todo el mundo lo que ganan en amplitud lo pierden en profundidad y algunos coleccionistas especializados requieren una cantidad de información adicional a la que allí aparece y deben recurrir entonces a los catálogos especializados.

Catálogos generales especializados.
Son catálogos que cubren todos los países del mundo pero solo contienen un cierto tipo de sellos.
Dentro de ese tipo de catálogos, uno de los más famosos es el catalogo Sanabria que se publica en los Estados Unidos y cubre los sellos aéreos de todo el mundo. El catalogo, después de largos años de publicación interrumpida se suspendió, pero recientemente volvió a publicarse. (recordar que esto es una nota de 1980).

Otro catálogo general especializado es el Forbin, que cubre exclusivamente los sellos fiscales, que son los sellos usados para el pago de impuestos (por ej. los de Rentas Internas). Hay algunos coleccionistas que se dedican a este tipo de sellos, los cuales no aparecen en los catálogos generales corrientes. El catalogo Forbin se suspendió en 1915, pero aun constituye una pieza buscada por los especialistas. Recientemente se hizo una edición facsímil de ese catálogo.
En Inglaterra se editó a principios de siglo otro catálogo general especializado que fue el Morley, dedicado a los sellos de Telégrafos
                                                          
Catálogos especializados por países.
Los catálogos generales tienen grandes ventajas pero tienen también sus desventajas. Además del hecho ya citado de las limitaciones que le impone su alcance, está el hecho de su precio. El tomo del catálogo Scott que lista los sellos de R.D. ocupan apenas 26 de las 1,000 páginas que tiene dicho tomo. En consecuencia, el coleccionista de escasos recursos y que solo colecciona sellos de nuestro país prefiere comprar un catálogo dominicano, el cual, además de ser de menor precio, está en castellano y tiene una gran cantidad de información que no es posible encontrar en un catálogo universal.

Hay un tercer grupo de catálogos los cuales son cada día más populares, especialmente entre los coleccionistas temáticos. Nos referimos a los catálogos de temas. Suponiendo que usted coleccione sellos del tema “Puentes”. Es una tarea ardua en extremo revisar página por página un catálogo universal buscando los sellos sobre puentes. Toda esa labor se evita comprando un catálogo que lista todos los sellos sobre ese tema. En E.U. existe la American Topical Association la cual lleva publicado alrededor de 700 catálogos que cubren otros tantos temas. Es difícil imaginarse un tema que no esté ya incluido entre esos 700.

lunes, 19 de marzo de 2012

Una Sugerencia Original


Dicen el viejo refrán que si montaña no va donde Mahoma, Mahoma debe ir a la montaña. Cada día vemos nuevas muestras de un movimiento que no sabemos donde se inició: si la gente no va a donde están los sellos, llevemos los sellos a donde está la gente.

Fue con esto en mente que el comité organizador de la exposición ESPAÑA 2006 que ese año fue celebrada en Málaga, decidieron que las colecciones serían expuestas en carpas climatizadas que se ubicarían en las zonas de Málaga por donde normalmente circula más gente. Es como si montáramos una exposición en la Duarte o en la Calle El Conde. La única forma que tendría la gente de no ver la exposición es ir de compras a otro sitio.

Otro caso similar ocurre el Puerto Rico. La Sociedad Filatélica de Puerto Rico celebra cada año en octubre una exposición filatélica y siguen una línea similar: Han logrado que la gerencia de Plaza Las Américas les permita hacer su exposición anual en uno de los pasillos de la plaza por donde circulan diariamente miles de personas. Y la Plaza se beneficia pues lo más probable es que mucha de la gente que va a ver la exposición, aproveche la visita y compre algo en algunos de los establecimientos de la Plaza.

Ha sido dentro de ese contexto que hemos visto la sugerencia, muy interesante por cierto, que hace en la revista Flash, órgano de la FIP, Hermann E. Sieger, un comerciante de Alemania. Propone Sieger que las sociedades monten muestras no competitivas en diferentes sitios donde hay grandes cantidades de público “cautivo”. Uno de esos sitios podrían ser las salas de salida de los aeropuertos. Allí, miles de personas se pasan incontables horas sin nada que hacer mientras esperan la salida de sus aviones. Un grupo de colecciones de sellos les ofrecería algo entretenido en que matar el tiempo. Sieger llega a proponer que la muestra sea de sellos relacionados con la aviación.

Sieger sin embargo, no para ahí. Sugiere que las sociedades hagan contacto con los propietarios de los locales vacíos en los centros comerciales para que les permitan colocar en ellos muestras de sellos mientras aparece un nuevo cliente. Las colecciones pueden atraer la atención de inquilinos potenciales. Sugiere al mismo tiempo hacer un llamado a inscribirse en la Sociedad indicando la dirección.

Otra sugerencia de Sieger es conseguir que algún banco o que un salón de exhibición de automóviles permita poner en sus vestíbulos una muestra de sellos para aprovechar las miles de personas que diariamente les visitan.

Estas sugerencias, como el famoso cascabel al gato, requieren del esfuerzo de alguien pues debemos reconocer que aún la muestra más sencilla requiere del trabajo de alguien, pero creemos que, independientemente de cualquier objeción que alguien pudiera poner, la idea es buena.

lunes, 5 de marzo de 2012

El Túnel Del Tiempo de la filatelia: Uso del Catálogo (parte 1)

Publicado en el periódico El Caribe, 13 de septiembre 1980, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

Uso del catálogo (parte 1)

Alguien señaló que coleccionar sin un catálogo era como navegar sin brújulas; es evidente que el buque avanza pero ni el capitán sabe a ciencia cierta hacia dónde se dirige.

El catalogo surgió casi simultáneamente con el coleccionismo de sellos. Ya en 1861, cuando el coleccionismo estaba aún en pañales, F.G.O. Berger- Levault (un coleccionista de Estrasburgo) hizo el primer intento de compilar en un libro todos los sellos conocidos por él en lo que constituye, de hecho el primer catálogo de sellos, aunque no fuera más que una lista que repartió entre sus amigos.

A finales de ese mismo año Alfred Potiquet, un coleccionista francés, tomó la lista de Berger, le hizo algunas adiciones y conjuntamente con otros dos coleccionistas franceses, imprimió el catalogo y lo puso a la venta.

Para aquellos años aparecieron numerosos catálogos todos los cuales en general tuvieron vida efímera y la mayoría, además de pecar de incompletos, no pasaban de ser simples listas de los sellos conocidos por los autores.

De los catálogos universales( se denominan catálogos universales aquellos que registran todos los sellos emitidos en todos los países del mundo) que se duplican hoy en día, el más antiguo es el Stanley Gibbons que se empezó publicando en Inglaterra en 1865 como una simple lista de precios de 16 páginas. Al Stanley Gibbons le siguió el Scott que se empezó a publicar en New York en 1867.

Cada catalogo tiene lo que podríamos denominar su área de influencia. Posiblemente el catalogo más universalmente usado sea el Yvert publicado en Francia. Los precios de los sellos, como es natural, están expresados en francos.

En nuestro país y en otro con monedas con paridad con el dólar, el catálogo más comúnmente usado es el Scott. Esto se debe en gran medida a las fuertes relaciones filatélicas que mantienen muchos filatelistas con los E.U.

Otros catálogos ampliamente usados son el Stanley Gibbons que se usa en Inglaterra y en sus ex- colonias y el Michel editado en Alemania.

El catálogo pone a disposición del coleccionista una mina de información.

Además de presentar una lista de ordenada de todos los sellos emitidos por un país, nos permite saber una amplia variedad de datos incluyendo fecha de emisión del sellos: si es una serie, de cuantos valores consta, color de cada sello, perforaciones si es que las tiene, tipo de papel en que fue impreso, procedimiento de impresión utilizado y valor del sello tanto nuevo como usado.

Hay algunos catálogos que dan información adicional como es el Minku publicado en E.U., el cual señala cuantos sellos se emitieron de cada valor y da detalles sobre el motivo que aparece en la viñeta.

Cada sello que aparece en un catálogo lleva un número que permanece constante. Ese número equivale para todos los usuarios de ese catálogo a usar un lenguaje común. Así cuando un coleccionista habla del Scott No.322 de la República Dominicana, todos saben que este se está refiriendo al sello de $2.00 emitido en 1936 y la perteneciente a la serie Pro-Archivo. En consecuencia, esos números son usados para comprar, vender, canjear o aun para hacer preguntas sobre algún sello.

Se emite serie motivo del año del Agricultor.

El 15 de mayo pasado se emitió una serie alusiva al Año del Agricultor, los cuales fueron ordenados mediante Decreto No.1729 del 6 de mayo de 1980. La serie fue impresa en la Lit. Ferrùa en hojas de 50 sellos y consta de los siguientes valores:

  • 1¢ La figura de un agricultor cosechando cacao. 
  • 2¢ Agricultor recogiendo café 
  • 3¢ Agricultor con un racimo de plátanos 
  • 4¢ Picador de caña 
  • 5¢ Agricultor cosechando maíz 

Los sellos son de formato rectangular de 30 x 40mm. Están perforados 13 ½.