sábado, 11 de abril de 2015

El Tunel del Tiempo de la Filatelia: Forgereries, Counterfeits y Fakes (Parte lll)

La Filatelia al Día
20 De marzo de 1982.No 108
Por Danilo A. Mueses

La pasada semana  les hablamos de algunos tipos de “fakes”. La labor del falsificador no para ahí, pues hay aún gran cantidad de material legítimo que se adultera.

Una de las áreas de la filatelia en mayor auge en el coleccionismo de sellos es la que se denomina “Historia Postal”. El término es muy amplio pero comprende fundamentalmente el coleccionismo de sellos sobre cubiertas y la cotización de tales piezas pueden aún más que centuplicar el precio del sello suelto.

Vamos a darles un ejemplo de cómo puede subir el precio de un sello sobre cubierta. En 1885 nuestro país emitió una serie 8 valores (c. a  $2). El sello de 5 centavos de esta serie cotiza actualmente 50 centavos pero hace ya unos 5 años (en ese entonces el sello cotizaba únicamente 25 centavos) recibimos una oferta de una cubierta con ese sello por $75.00 o sean 300 veces su valor como sello. El ejemplo dista mucho ser extremo y si hurgáramos un poco más en nuestros archivos podríamos citarles casos aún más notorios.

Pues bien, la alta cotización que tienen en el  mercado este tipo de piezas ha hecho que gran parte de los falsificadores actuales estén orientados hacia la falsificación de cubiertas lo cual se hace falsificando los matasellos y exponiendo sobres modernos a la acción de ciertos vapores que le dan la apariencia de un sobre antiguo y en vista de los beneficios potenciales esto podría ser una actividad altamente atractiva. A veces el sello ni siquiera tiene que estar sobre cubierta pues muchas veces basta que el sello tenga un matasello interesante o raro. Vamos a citarles dos casos.

Durante el período de la Anexión en nuestro país se usaron los sellos que España usaba en Cuba y Puerto Rico. Estos sellos valen normalmente apenas unos centavos; sin embargo los sellos usados en Santo Domingo, que se reconocen únicamente como tales cuando llevan el matasello de algunas de nuestras ciudades, cotizan varios cientos de pesos.

Otro caso. Entre los años 1860 y 1870, en las oficinas de correos de muchos pequeños pueblos  de los E.U., algunas veces no había matasellos. Para suplir esa falta los empleados de correos solían ocupar sus largas horas de ocio entre cartas y cartas, preparando matasellos con los corchos de las botellas de whiskey de maíz que solían acompañarles. Los diseños tienen todas las formas imaginables y uno de los más buscados tienen la forma de un pollo corrido. Hace unos meses vimos subastar  un sello común y corriente con un matasello en forma de un pollo corriendo por $90.000. De ahí que los sellos con ese tipo de matasello hayan sido ampliamente falsificados y no deban comprase, sin una expertización.


Curiosos matasellos confeccionados por los jefes de correos de los pequeños pueblos de Estados Unidos entre los años 1860 y 1870. Véase en el centro el famoso “pollo corriendo”.

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL Túnel del Tiempo de la Filatelia: Forgeries, Counterfeits Fakes (Parte II)

La Filatelia al Día
13 De marzo de 1982. No 107
Por Danilo A. Mueses


Un sellos es una pieza en general pequeña y los coleccionistas están entre los  “hobbistas” más escrutadores. Al que se dedica a estudiar las aves o colecciona pinturas disfruta pasatiempo despreocupadamente. El coleccionista de sellos en cambio, no, porque crea que el sello recién adquirido sea falso, tan pronto lo recibe lo escudriña con una lupa observa su más mínimo detalles y es natural que el falsificador haya comenzado a temerle y haya orientado sus actividades hacia otro tipo  de falsificaciones, mucho más fáciles de detectar y son las que en inglés se denominan “fakes”.

Un “fakes” es un sello legítimo que ha sido alterado para convertirlo en un sello más valioso. La operación puede ser a veces extremadamente fácil de hacer, pero por el contrario, extremadamente difícil de detectar. Veamos algunos ejemplos de “fakes” que los españoles llaman “trucaje”, aunque el término no ha “prendido” mucho por estas latitudes.

En 1902 se emitió en nuestro país una serie de 4 sellos (2, 5,10 y 20) para la correspondencia oficial. Los sellos llevaban en su viñeta la Puerta del Conde. En 1904, habiéndose agotado las emisiones corrientemente en uso, el Gobierno se vio precisado a habilitar  los sellos oficiales emitidos dos años antes para su uso en la correspondencia. Los sellos de 5 centavos de sobre imprimieron en rojo con la inscripción “16 de Agosto" y “1904” en dos líneas y a los tres restantes se les puso la misma inscripción pero en negro.

Pues bien, al parecer, una hoja de los sellos de 5 centavos se coló accidentalmente entre los que recibieron la sobreimpresión en negro lo cual dio origen a uno de los sellos más escasos de nuestro país pues posiblemente no pasaron de 100 los sellos con la sobreimpresión equivocada. En consecuencias, su cotización en el catálogo Scott de 1982 es de $600 pero es más escaso de lo que su precio podría indicar.

Aunque los sellos originales fueron impresos por el Hamilton Bank de New York, la sobreimpresión se hizo locamente en la imprenta de los Hno. García. Para ello se usaban tipos comerciales comunes y corrientes, de los utilizados en los trabajos cotidianos, y allí radican la facilidad con que los pueden falsificar y, de hecho, han sido falsificado estos sellos.

Los tipos de imprenta usados por la imprenta de los Hnos. García en esa sobre-impresión fueron, tal como hemos señalado, (tipos comerciales que aún hoy día pueden encontrarse en muchas viejas imprenta. Los tipos. “Romanos No.12” que pueden encontrarse en dos imprentas son iguales como dos gotas de agua; por lo tanto todo lo que hace un falsificador es preparar sus tipos y comenzar a hacer pruebas hasta conseguir un tono exactamente igual al original y esto le es fácil pues puede tomar como referencia los otros valores de la emisión cuyo valor en catálogo es de apenas unos pesos.

El experto que debe dictaminar sobre la legitimidad de estos sellos se encuentra casi sin arma pues ya, el único punto que le queda es la tinta. Sólo en el caso de que logre demostrar que la tinta usada es diferente podría demostrar que el sello es falso.

Los sellos sobreimpresos, que en general fueron habilitados mediante tipos de imprenta comunes, constituyen actualmente  el grueso del material  que debe ser expertizado. Hay emisiones tan amplias y expertamente falsificadas que ni aún los mejores expertos se atreven a dictaminar sobre ellas. Tal es el caso de la denominación “emisión Puerto Príncipe” en Cuba en 1898 por la Administración Norteamericana, sobreimprimiendo sellos de la Colonia.

Hay otras emisiones que por haber sido falsificadas, queda desacreditadas por el resto de sus vidas pues el público la mira con suspicacia. Tal es el caso de los sellos emitidos por nuestro país en 1930, sobrecargando con “CORREO AEREO” dos sellos oficiales de 10 y 20 centavos que habían sido emitidos dos años antes. Aunque la emisión fue de apenas 1,500 sellos de cada uno de los valores, durante más de 15 años su cotización en el catálogo Scott ha permanecido en 15 y no se espera que suban pues todo el mundo los mira con recelo

miércoles, 11 de marzo de 2015

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Forgérie, counterfeits y fakes (parte I).

La Filatelia al Día
Numero 106
Por Danilo A. Mueses

En español hablamos de sellos falsos y de falsificación y con el término denominamos a cualquier  material con que se trata de engañar a un coleccionista incauto  o sin experiencia, que la mayoría de los casos vienen a ser la misma persona.

Hay sin embargo variantes de tales actos delictivos que en el inglés, un idioma mucho más rico que el español, pero que nosotros debemos expresar con frases más o menos largas, o usar el anglicismo que es para muchos el camino más fácil.

En inglés las palabras “FORGERY” y "counterfeit” han sido usadas por muchos largos años como sinónimos. Sin embargo ha surgiendo una corriente de filólogos que se han empeñado en establecer diferencias. Ha sido dentro de esta vertiente que muchos han comenzado a llamar “counterfeit” a un sello producido para defraudar al fisco haciéndolo pasar como legitimo a través del sistema postal. El sistema estuvo muy en boga en España durante todo el siglo pasado y obligó  a las autoridades postales españolas a tomar toda una serie de medidas que incluyeron locuras como aquel famoso matasello de pinceladas que comentáramos atrás. Finalmente a las autoridades del correo no les quedó otro recurso que mandar a preparar los sellos a Inglaterra donde la Bradbury, Wilkinson & Co. de Londres preparó un fino diseño en grabado con la efigie de Alfonso XII (hasta entonces todos los sellos españoles habían sido litografiados) que acabó con la dolosa práctica.

Los sellos falsificados para defraudar al fisco (o falsos postales como se les suele llamar a veces) son como es natural sellos en circulación y debemos aclarar que la práctica actualmente no es muy común.

El término “forgery” está reservado para aquellos sellos que se falsifican para de fraudar a los coleccionistas. Esto era práctica común, que ya en 1869 la naciente prensa filatélica de aquellos días comenzó a insertar regularmente artículos denunciando tal engaño y dando sabios consejos sobre cómo detectar las falsificaciones.

En aquellos tiempos las normas éticas no eran tan rígidas como en la actualidad y se cuenta de que cuando un cliente se quejó a la Tríumph Stamp  Co. de Penssylvania de que los sellos le habían enviado eran falsificaciones burdas, la compañía le contestó con el mayor desparpajo: “No podemos garantizar que todos nuestros sellos sean legítimo. Nosotros compramos muchos de ellos a otros comerciantes norteamericanos y los pagamos como legítimos. Si no lo son, no puede culpársenos, toda vez que no pretendemos ser peritos en la materia”.

La práctica de falsificar sellos siguió en boga durante casi un siglo y alcanzó su más alto exponente en Jean de Sperati, a quien se considera como el más grande falsificador de sellos de todos los tiempos. Las falsificación de sellos sin embargo no es tarea fácil pues los sellos, y especialmente las piezas valiosas, que son los sellos que con más frecuencia se falsifican son sometidos por los coleccionistas a un constante y minucioso escrutinio que pone de manifiesto cualquier diferencia por mínima que sea.  Hay por otro lado numerosas organizaciones como la American Philatelic Society y la Philatelic Foundation entre otras que cuentan con sus comités de expertos , quienes por una suma módica, certifican la legitimidad o falsedad de cualquier sello.

También hya mucha literatura de referencia y equipos como la lámpara de rayos ultravioletas que han vendido a constituir herramientas valiosas ya a la disposición de cualquier estudio. Esto ha hecho que el falsificador se haya dedicado casi exclusivamente a la producción de lo que en inglés se denomina “fake”. De eso sin embargo, les hablaremos la próxima semana..


miércoles, 25 de febrero de 2015

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: LOS SELLOS MULTA

La Filatelia al Día
20 De febrero de 1982. No: 104
Por Danilo A. Mueses


Mientras estudiaba en la secundaria escribí una carta a mis padres que vivían en el interior.  Después de depositarla en el buzón, recordé que no le había puesto el sello y consternado le escribí otra carta a mi madre lo ocurrido. Ella me contestó que no me preocupara que ella recibió la carta aunque había tenido que pagar una multa equivalente al doble del franqueo dejado de pagar.

Aunque ya para esa época daba mis primeros pasos en el coleccionismo de sellos, no conocía de los sellos multa y al regresar a mi pueblo natal indagué sobre los mismos con una tía que laboraba en el correo y ésta me explico su función y vi entonces por primera vez un sello multa.

Los sellos multa fueron una necesidad, casi desde que emitieron los primeros sellos de correos. Debe  recordarse que uno de los argumentos esgrimidos por Rowland Hill en su defensa del pago previo del franqueo, fue el de las cuantiosas pérdidas que sufría el fisco como consecuencia de que numerosas  personas se negaban a pagar el porte de las cartas enviadas  “al cobro”

Aunque la reforma postal puesta en vigencia en 1840 redujo drásticamente las tarifas lo cual puso el correo al alcance de casi todo el pueblo, mucha gente siguió enviando las cartas sin sellos.
El primer país en emitir sellos especiales para el cobro de la tasa dejada de pagar fue Francia, donde se puso en circulación en 1859 un sello de 10 céntimos que cubría esa contingencia.

De ahí en adelante todos los países emitían sellos multa regularmente  pues además de usarse para cubrir el porte de las cartas enviadas sin sellos, se usaban para cubrir portes incompletos.

Hoy en día, sin embargo, la importancia de los sellos multa ha disminuido pues cada vez menos personas envían sus cartas sin franqueo y por otro lado, la mayoría de las administraciones postales, debido a los altos costos operacionales, han optado por devolver al remitente las cartas sin sellos o con franqueo insuficientes en vez de darles curso y tratar de cobrar el doble porte al destinario.

Así por ejemplo, en los Estados Unidos, los últimos sellos multa se emitieron en 1959 y en nuestro país, el último data 1966 y hasta donde sepamos, los mismo no se están usando en la actualidad.
En un artículo publicado en el Linn´s Stamp News en 1978 sobre nuestros sellos “multa” y firmado por Jack K. Adams, el autor señala que en esa fecha había en la secretaría de Estado de Finanzas, que es donde están depositados nuestros sellos. 16,000 sellos de 8 centavos, 1,900 de 10 y 5000 de 4 centavos pero que desde 1969 no despachaban para el Correo sellos multa. Aunque el artículo señala que para el 1977 se pusieron a la venta pequeñas cantidades de sellos multa para uso en la correspondencia normal y aún aparece ilustrado con una foto de una pieza cursada, nos lució que ésta fue más bien franqueo de favor.

En nuestro país, los primeros sellos multa se ordenaron mediante una ley que data de 1882 y en ella se señala que los sellos se denominarían “Letra T”. Esos sellos sin embargo, no llegaron a emitirse.
Cuando en 1901 se emitieron nuestro primeros sellos multa llevaban en el centro un número indicando el valor y en cada esquina una letra “T”, abreviatura de “Taxe, que es multa en francés. En los sellos emitidos a partir de 1942, dicen “multa” pero el público les seguía diciendo “Letra T”.

Los sellos multa en otros países reciben diferentes nombres que es interesante que los coleccionistas conozcan. Así por ejemplo, en inglés  su nombre es “Postage Due”, en Polonia, “Doplata”, en Yugoslavia, “porto”, en Holanda “Port”, en chile, Multada”, en Perú, “Déficit”, en Ecuador, “Deficiente” y en Brasil, “Taxa Devida” por mencionar sólo unos pocos.


Aunque los sellos multa no son muy populares, algunos pueden alcanzar cotizaciones altas como es el caso del sello multa de 40 céntimos emitido por Guadalupe en 1876, o sea 8 años antes de que esa antigua colonia francesa emitiera sus primeros sellos, el cual en el Scott de 1978 catalogaba $9,000; así que amigos, revisen sus colecciones, a lo mejor encuentren uno.

sábado, 21 de febrero de 2015

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Los “Gimmicks” (parte II)

La Filatelia al Día
13 De febrero de 1982. No 103
Por Danilo A. Mueses

¿Y qué  parte tiene que ver, se estarán preguntado ustedes, todo esto de las naciones emergentes, auge económico de los países industrializados y nuevas legiones de coleccionistas con los “gimmcks”? Pues sí que tiene.

Ya para finales de la década del 50, la mayoría de los coleccionistas habían abandonado sus colecciones generales y se militaban a áreas geográficas más o menos grandes: Europa, Colonias Británicas, British North América, etc. Fue entonces cuando surgió nuevo movimiento dentro de la filatelia que fue el coleccionismo temático.

Con el coleccionismo temático o tópico, el mundo perdió sus fronteras y ya no se coleccionaba por países sino por temas.

Fue ese rico filón que decidieron exportar los nuevos países mayormente de África y Asia y un grupo de emiratos árabes (no productores  de petróleo).

¿Qué se van a celebrar en Japón las Olimpiadas de Invierno? Una buena ocasión para  que un minúsculo estado africano cuyos habitantes lo más parecido a nieve que han visto en sus vidas es la escarcha en sus refrigeradores, emita larga y vistosa serie perforada e imperforada con sus correspondientes souvenirs  conmemorando tal acontecimiento. ¿Qué se puso de moda el coleccionismo del tema religioso? Una buena ocasión para que un emirato con una población 100% musulmana emitiera otra serie mostrando las obras maestras pintadas por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina y así ad infinitum pues la mina luce inagotable.

Otro filón que luce inagotable es el de los ingenuos cuya mayor pasión son los sellos vistosos o novedosos. De este tipo de sellos, la cosecha ha sido abundante y han tomado dos vertientes principales.

La primera de ellas ha sido la producción de sellos de formas raras muy lejos de lo convencional. Como ejemplos notorios podríamos citar una larga serie de emisiones iniciada por el archipiélago de Tonga en 1963con un sello redondo, al que siguió un sello en forma de corazón emitido en 1964. La carnada demostró ser efectiva pues la pesca fue abundante y de ahí en adelante la fantasía no tuvo límites y Tonga ha emitido sellos en todas formas imaginables desde guineos hasta torres de perforación petrolera; desde la silueta de un corredor hasta un sello en forma de buque de vela.
En vista de los resultados obtenidos por Tonga, Sierra Leona le siguió los pasos en 1965 y allí habido también de todo: desde un sello en forma de nuez de cola hasta uno en forma de yunque.
La otra vertiente ha sido la de producir sellos vistosos lo cual ha incluido desde la emisión de sellos en materiales no convencionales como han sido los sellos en material plástico (Bután, 1969), en lámina de oro (Guinea, 1972) hasta llegar a los sellos en tres dimensiones emitidos por los emiratos árabes.

Ya todos creíamos estar curados de espanto, pero hemos visto que la fantasía no tiene límites especialmente mientras haya gente dispuesta a pagar por ese tipo de material. Y decimos esto porque Bután emitió en 1973 un sello redondo de 1.25 nultrons que es un disco fonográfico que al ponerlo en el tocadiscos de oír las notas del himno nacional de Bután.

Todo este material, está destinado fundamentalmente a los coleccionistas se sellos  y su uso para fines postales es prácticamente nulo;  de ahí que alguien se le ocurriera la feliz idea de llamarle “gimmicks” palabras que además de significar “treta y truco” se usa en inglés para nombrar a los dispositivos que se usan en las máquinas de juegos, como son los traganíqueles y ruleta, para evitar que el jugador gane, con un “gimmicks” el que opera el garito y el administrador de correos de Bután está sacando en forma ilegal unos cuantos dólares de los incautos que se dejan embarcar con sus tretas.