jueves, 7 de abril de 2016

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Perfil de los Hermanos Williams

22 de enero de 1983
La Filatelia al Día
Por Danilo A. Mueses


Para mí, leer sobre filatelia (y escribir sobre ella) puede ser tan interesante como coleccionar sellos. De ahí que me haya convertido en un comprador inveterado de todo tipo de literatura filatélica.
Siempre he dicho que los ingleses inventaron el sello, comenzaron a coleccionarlo y luego mediante una serie de brillantes escritores filatélicos, enseñaron al resto del mundo cómo se colecciona. Si fuésemos a hacer una lista de los 20 escritores más brillante que ha conocido la literatura filatélica de seguro que por lo menos 12 serían ingleses. Hoy voy a trazarles el perfil filatélico de dos de ellos, dos hermano cuyo entrañable amor fraterno les hizo perder su identidad y sin embargo refulgen en el firmamento filatélico como estrellas de primera magnitud: Voy a hablarles de los hermanos Williams.

Maurice Williams nació en 1905, su hermano León Norman en 1914. Desde muy jóvenes ambos manifestaron su pasión por la filatelia y en 1934 comenzaron a escribir juntos sobre sellos bajo el nombre de L. N. & M. Williams.

Desde entonces y bajo ese nombre común han publicado más de veinticinco libros de filatelia entre los cuales se cuentan algunos de los enjundiosos trabajos que jamás se hayan escritos sobre el tema y miles de artículos.

Hacer una lista completa de sus trabajos está aquí fuera de lugar pero por sólo enumerar unos pocos podríamos citar “Scott Guidebook to Collecting” que es un libro fundamentalmente para los principiantes; “Techniques of Philately”, “Rare Stamps”, “Stamps of Fame”, en el cual relata las historias de los sellos más famosos del mundo; “The Popstage Stamp”, el cual considero uno de los mejores libros que se han escrito sobre filatelia en general y finamente para no hacer demasiado larga esta lista, su “Monumental of Philately” un grandioso manual de 650 páginas de 7” x 10” donde en apretada letra nos explica hasta el último detalle, todos los pormenores del sello desde su nacimiento hasta que sale de las prensas. Todo está cubierto allí, papel, diseño, impresión, colores, goma, etc. Con una claridad y enjundia excepcionales.

Maurice, quien murió recientemente poniendo así a más de 45 años de periodismos filatélico, era periodista a tiempo completo. Como a causa de la poliomielitis vivía en una silla de ruedas, desarrollaba su labor desde su inmensa biblioteca filatélica  de más de 3,000 volúmenes. Tenía una hija.

León Norman en cambio es, además de periodista, abogado y tiene un hijo quien, siguiendo la tradición  familiar, ha seguido con du padre bajo un nombre conjunto. Los hermanos Williams, ambos ardientes filatelistas, se interesaban en las diferentes facetas de este pasatiempo, aunque preferían las sendas oscuras a los cambios a los caminos trillados. Dentro de esa línea, coleccionaban piezas que fueran ejemplos de los temas que escribían. Así por ejemplo, si escribían un sello multa  determinado había sido el primero del mundo, trataban de conseguirlo; si hablaban de un tipo de impresión, coleccionaban sellos impresos por ese proceso y así sucesivamente.

Los hermanos Williams primero y ahora León Norman e hijos han mantenido durante décadas una columna en la revista “Stamps” de los E.U. la cual titulan “Alrededor de las Salas de Subastas”, donde se dan los pormenores de las ventas de sellos en las principales casa subastadoras.
¿Quién escribe cada artículo; cada parte de los libros? Nunca nadie lo supo pero se sospechaba que Maurice hacía  las investigaciones básicas en su vasta  biblioteca y Norman era quien se encargaba de la redacción.


En 1971, la American Philately Society otorgó a ambos una medalla de oro especial en reconocimiento de sus profundos conocimientos e investigaciones en el campo de la filatelia. Y hay que reconocer que son acreedores de tal distinción. La profundidad de sus conocimientos y la fluidez de su estilo son incomparables. En los últimos años, todo el que ha escrito sobre filatelia, les ha tenido que rendir tributo. La huella de sus escritos puede detectarse en casi cualquier libro que se lea y sus nombres son cita obligada en cualquier bibliografía.

jueves, 31 de marzo de 2016

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Historia Postal (Parte II)

8 de enero de 1983
La Filatelia al Día
Por Danilo A. Mueses

Mucha gente., tan pronto oye de una colección de historia postal, de inmediato se hace la idea de un grupo de cubiertas antiguas valoradas en cientos de miles de pesos cada una. Aunque tal podría ser el caso de nuestro país, en Europa es corriente encontrar piezas, aún del período prefilatélico, conseguibles por unos pocos pesos. Recientemente vimos en una lista de precios de la Casa Llach  de España, un lote de 62 cubierta prefilatélicas con marcadores postales por apenas unos $140 o sea un precio promedio de unos $2. 25 por ciento y así de casi toda Europa, se encuentra mucho material a bajo precio.
Un filatelista estudioso podría montar una bonita colección de historia postal en base a ese material pero tendrá primero que hurgar en libros y archivos de la época a fin de poder establecer la razón de cada matasello, itinerarios, etc. De otro modo sólo presentaría una acumulación de cubiertas que dicen poco al que las ve.
En estos países, donde la gente tiene poca tradición de guardar la correspondencia que recibe (de hecho aquí poca gente guarda), las piezas del pasado siglo son escasas y extremadamente costosas y las prefilatelicas, prácticamente inexistentes. De ahí que nuestro país, el que quiera hacer una colección de historia postal del pasado siglo debe tener la cartera bien provista.
Del presente siglo en cambio, especialmente de 1910 a 1940, hay material interesante, relativamente abundante y a precios que, aunque más elevado que el equivalente en casi cualquier otro país, todavía que podríamos calificar de moderados (entre $1.50 y $ 15). En base a ese material y con un poco de estudio, podría lograse una buena colección.
El que se dedica a este tipo de colección tiene que tener los ojos bien abiertos pues el material podría aparecer donde menos se sospecha. Recientemente leí sobre un coleccionista que entró a una tienda filatélica en los E. U. allí muchos comerciantes acostumbraba a tener unas cajas llenas de sobres que venden  $20 o 25 ¢. Cada uno. En esas cajas los clientes acostumbraban a rebuscar (“browse” le llaman en inglés) mientras el propietario o dependiente se desocupa. Allí, en una caja que había sido revisada una y otra vez por decenas de parroquianos antes que él, un coleccionista con los ojos abiertos encontró una cubierta con un sello impreso del cual sólo se conocían unos pocos ejemplares y que pudo vender en varios cientos de dólares. Y así pueden encontrarse también matasellos raros que son los que conforman la verdadera historia postal que, de hecho, es la historia de las cubiertas tal como puede deducirse del estudio de sus matasellos y no la historia del correo.
Muchos coleccionistas clásicos reniegan un poco de los coleccionistas de historia postal diciendo que estos están dañándola filatelia. Yo no diría tanto, pero debo reconocer que su influencia se deja sentir sobre todas las demás ramas del coleccionismo hasta un punto tal, que muchos jueces en exposiciones filatélicas tienden a penalizar cualquier colección y más si es de sellos clásicos, si en ella no aparecen una que otra cubierta. Este proceder no me parece del todo justo.

Debemos reconocer, sin embargo, que la historia postal que se empezó a desarrollar después de la II GUERRA Mundial, y que sus reglamentos fueron aprobados por la FIP hace apenas seis años, llegó para quedarse. Y será así mientras en los países nórticos, donde este tipo de material es abundante, siga siendo quien dicte las normas en materia de filatelia.

jueves, 24 de marzo de 2016

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Historia Postales (Parte I)

1 de enero de 1983
La Filatelia al Día
Por Danilo A. Mueses

La pasada semana hablábamos de que una parte en el coleccionista en busca de nuevas vertientes se han dedicado a lo que se denomina historia postal. Vamos a comenzar definiendo lo que es una colección de historia postal. En el Art. 1 de las reglas de la Federación Internacional de Filatelia se define como sigue:
“Una colección de historia postal está basada en el estudio y clasificación de artículos postales filatélicos que están en relación con los métodos, rutas y condiciones del despacho de comunicaciones postales en cualquier período, o a la organización para estos fines del servicio postal ya sea gubernamental, local o privado”.
El que se dedique a este tipo de colección debe saber por anticipado que está entrando en un sendero preñado de “espigas y abrojos” como diría la vieja canción. Una colección de cubiertas “perse” no es una colección de historia postal; la misma sólo viene a constituirse en tal cuando está estructurada y anotada con el propósito de ilustrar la organización y/o operación del correo en algún tiempo y lugar.
Este tipo de colección requiere de profunda s investigaciones y cada cubierta que aparezca en ella debe estar ahí para demostrar algo, y no simplemente como una pieza rara, índice del poder económico de su propietario. A tal efecto en su montura el coleccionista puede (y hasta diríamos que debe) auxiliarse de mapas de rutas postales, decretos postales, tarifas e itinerarios siempre que los mismos guarden relación con el material en la colección. En el conocimiento puede ser tan importantes como el material mostrado.
Una colección de historia postal deberá tener como meta mostrar los métodos y medios de franqueo y pago de la tarifa postal y el despacho y rutas de la correspondencia. Deberá consistir primordialmente de cubiertas de todo tipo y puede contener material ilustrativo relevante incluyendo sellos postales sueltos. El énfasis de la colección debería estar principalmente en la historia de las comunicaciones postales; de ahí la importancia que como apuntamos arriba, se le debe dar a la investigación y el conocimiento.

En la recién pasada ESPAMER´82 celebrada en San Juan de Puerto Rico, tuvimos la ocasión de ver muchas colecciones de historia postal cuyos dueños habían acumulado decenas y decenas de piezas correspondientes a un país o a una época a un costo que estimamos que podría sobrepasar los cientos de miles de dólares, pero donde la investigación y conocimiento brillaba por su ausencia. Cuando esas colecciones no recibieron el premio que sus propiedades las creían acreedoras, la desazón cundió. Y es que muchos no comprenden cuáles son las metas de una verdadera colección de historia postal.