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martes, 16 de septiembre de 2014

El Túnel del tiempo de la filatelia: Reciclaje - Re-engomado

La Filatelia al Día
5 De Diciembre de 1981.No:94
Por Danilo A. Mueses

En una de las columnas de LA FILATELIA AL DIA les hablábamos del Matasello de la pincelada que fue una forma utilizada en España para cancelar los sellos mediantes una pincelada de tinta indeleble. Eso no fue más que una parte de la larga lucha que han sostenido las administraciones postales en todo el mundo, prácticamente desde que se inventó el sello, para evitar el re-uso o reciclaje de los sellos.

El asunto del reciclaje fue importante durante muchos años cuando la mayoría de las administraciones postales debían vivir luchando a brazos partido para evitar que los ciudadanos lavaran los matasellos para reusar los sellos. Luego el costo del franqueo se quedó muy detrás del costo de la vida y la gente se olvidó del asunto pues no valía la pena. En la actualidad, la rueda podría haber dado un giro de 180 grados y con el alto costo que está teniendo el franqueo en muchos países, haber vuelto la preocupación por el reciclaje.

Y a propósito de reciclaje queremos traerles a colación un caso ocurrido en los Estados Unidos en 1962. En ese año fue arrestado en Carolina del Sur, un fulano de nombre William Hale, el cual estaba utilizando un proceso que le permitía remover las cancelaciones de los sellos, los cuales enviaba a un laboratorio donde eran re engomados y vendidos luego a través de varias empresas.

Herman Her, un notable filatelista norteamericano relata que a fines de la década del 30, le tocó testificar en un juicio contra un sujeto apellido Langer, quien había establecido en Nueva York una pequeña industria de lavado de matasellos y re-engomado.

El lugar ocupado por la oficina de venta de los sellos re-engomados estaba situado en el centro del distrito financiero de New York. En aquella época, el uso de las máquinas flanqueadoras no era muy común; por lo tanto las empresas enviaban a un mensajero a comprar sellos.

Langer  estableció contacto con los mensajeros ofreciéndole los sellos con un descuento, quedando la diferencia a favor de éstos. La voz se corrió y pronto toda la zona estaba comprando los sellos, los cuales eran preferidos por los empleados encargados de pegar los sellos, pues se evitaban el trabajo de separarlos.

Pues bien, el proceso usado por Langer según las declaraciones de un experto del Gobierno que testimonió en el juicio, consistía en una película colonial que se interponía entre el matasello y el sello y permitía al acusado remover el matasello. El experto sin embargo declaró que a ellos les había sido imposible duplicar el proceso. No se sabe si ese era el mismo proceso que usaba Hale.

Las regulaciones postales norteamericanas son muy rígidas, hasta el punto de considerar ilegal re-usar un sello, aún aquellos que por omisión del empleado postal, o de la máquina obliteradora, no haya sido cancelados. No sabemos sin embargo  que alguien haya sido condenado alguna vez por esta causa y parece que con los altos costos del franqueo, la práctica es más común de los que pudiera creerse.

Nos contaba Don Alejandro Diez, que le vendía grandes cantidades de sellos norteamericanos que conseguía sin cancelar, a una casa en los  E.U. que aunque no los re-engomaba, los usaba en su correspondencia. La casa le pagaba alrededor de un 60% del valor fácil.


En el periódico Linn´s  Stamp News se publican regularmente anuncios de casa ofreciendo comprar “ungummed Postages, 70% of face value”. Estos sellos, aunque no sean re-engomados, son recibidos  nuevamente.

miércoles, 11 de junio de 2014

El Túnel del tiempo de la Filatelia: LA GOMA EN LOS SELLOS (parte III)

La Filatelia al Día
7 De noviembre de 1981: No 90
Por Danilo A. Mueses

Hay un principio elemental de economía a que dice que tan pronto surge una demanda por un bien o servicio, aparece alguien dispuesto a suministrarlo.

Tal ha sido el caso de la goma. Durante casi todo el pasado siglo no había mucha gente interesada en los sellos nuevos pues la mayoría de las coleccionistas preferían coleccionar los sellos usados. Los pocos que coleccionaban los sellos nuevos los pegaban con bisagras los cuales al ser removidas dejaban sobre el sello un pedazo de ellas. Así, al ir pasando un sello nuevo de mano en mano iba acumulando restos de bisagras y hoy día es posible encontrar sellos nuevos del siglo pasado con 5 ó 6 pedazos de bisagras adheridos en su reverso.

El caso es que si tratamos de remover las bisagras se va la goma. Si usamos un levantador de sellos (stamp lift) ya sea de vapor o uno de esos líquidos  removedores que han aparecido recientemente en el mercado, aunque la goma queda, salta a la vista que no está en su estado original y los puristas de hoy en día exigen que este en excelente condiciones.

Ahí es donde entra en acción el re-engomador. Comienza lavando totalmente el sello y luego usando técnicas avanzadísimas le re-engoma de nuevo dejándole con una apariencia tal que no es fácil reconocer el trabajo que sobre él se ha realizado.

Aunque el re-engomado de sellos es ilegal en los Estados Unidos (no estamos insinuando que allí  no se haga), en Europa es totalmente legal y los mejores en el ramo no dan abasto para cumplir las órdenes de cada clientela cada vez más amplia constituida por comerciantes inescrupulosos quienes a su vez deben suplir la demanda de un grupo creciente de coleccionistas que tontamente exigen una mercancía que muchas veces no existe.

Muchos de los más calificados filatelistas de E.U. y Europa han insistido en que es una tontería pagar, digamos, $ 1.000 por un sello que en su apariencia externa es exactamente igual a otro que vale $ 500 y difiere únicamente del primero en que aquel tiene su goma original sin señales den bisagras.
Y es que, volviendo a insistir en algo que ya apuntamos, los sellos son para mirarlos por el anverso.


La Philayelic  Foundation  y el Comité de Expertos de la American Philatelic Society han adoptado como política no experimentar gomas, pues no es fácil aún para un experto determinar si un sello tiene su goma original o ha sido re-engomado. La industria del re-engomado sin embargo seguirá próspera mientras haya tontos que estén dispuestos a pagar sobreprecios por “goma original”  y no es fácil que el mercado de tontos se agote pues ya decía T. Baum el ejecutivo del circo Ringling Brothers : “Cada día nace un tonto”.