Mostrando entradas con la etiqueta Comercio Filatelico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comercio Filatelico. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de julio de 2013

El túnel del tiempo de la filatelia: El Comercio Filatélico (parte III)


La filatelia  al Día
16 De Mayo  de 1981   No. 65
Por Danilo A. Mueses
El Comercio Filatélico (Parte lll)

Puede asegurarse que el comercio filatélico opera dentro de unos altos niveles éticos. La semana pasada les hablamos de la tirantez que muchas veces existe entre los coleccionistas, estos tienden a endilgar a los comerciantes, especialmente a aquellos con los que tienes tratos directos, con epítetos
 no muy halagüeños, pero en general no tienen razón.

Esto en nuestra opinión es producto de la mercancía que vende el comerciante filatélico. El  coleccionista tiende siempre a comprar los precios del comerciante con los que le ofrecieron en otra tienda o con los que un amigo consiguió en una subasta. Herman Herst de quien hablamos la semana pasada señala que el comerciante filatélico está en desventaja en relación  a cualquier otro comerciante. Así por ejemplo el que vende zapatos si tiene demanda de un modelo lo pide simplemente a la fábrica donde le dan un descuento que le permite obtener al revenderlo pingues beneficios.

El comerciante filatélico, sin embargo, no puede en caso de que sepa que determinado sello tiene una gran demanda ordenar media docena a una tienda en E.U. En general, el coleccionista bien informado puede comprar lo que le hace falta en las mismas tienda y a los mismas precios que el comerciante. Puede suceder que un coleccionista y un comerciante estén interesados en una serie colombina y ambos la ven anunciada en una lista en una lista de precios de la tienda X  de New York por solo $30. El comerciante le tomó la delantera y la compra. Cuando el coleccionista la ve a pocos días en un clasificador del comerciante por 50, lo menos que  se lo ocurre pensar es que este lo está estafando.

Hay otro caso en lo cual el comerciante parece tener la ventaja y es el caso de las colecciones. Ahí sin embargo su aparente ventaja se ve disminuida por el hecho de que en toda colección  un gran porcentaje del material es invendible casi a ningún precio. El comerciante debe cargar por tanto a lo que es vendible el precio de la colección y pasar el resto a paquetería. A ese material, de venta generalmente lenta, es a donde va a parar la  ganancia del comerciante.

Tal como señalamos al principio, el comerciante filatélico especialmente el que opera por correo, está constituido en la mayoría de los casos por comerciantes muy serios. En más de doce años que tenemos comprando sellos por correo, hemos tenido tratos con docenas de comerciantes. En todo ese tiempo jamás hemos tenido el mas mínimo problema con un comerciante del ramo. Puede señalarse que más del 70 por ciento del comercio filatélico a nivel se hace por correo. Las operaciones “vis –a-vis” están reservadas en general para los principiantes.

La mayoría de los comerciantes operan según unos métodos muy sui generis exclusivos del comercio filatélico. Así tenemos la paquetería, los “approvals”, las listas de precio las “want list”, y las subastas. Casi todos los comerciante siguen una línea única de comercio, aunque como es natural siempre hay algunos que operan más de un sistema. De todos estos sistemas de venta, sin embargo, le hablaremos la semana próxima .

jueves, 27 de junio de 2013

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: El Comercio filatélico (Parte ll)


La Filatelia al Día 
09 De  Mayo de  81 No.64
Por Danilo A.Mueses.

Otro que se inició en el comercio filatélico de los E .U. por el 1863, fue John W. Scott quien había llegado ese año procedente de Inglaterra con su carga de ilusiones y por todo capital un álbum de sellos que debió vender a Brown, casi de inmediato, por $10.

Aunque Scott intentó ganarse la vida en actividades ajenas a la filatelia, poco después debió volver donde Brown a quien convenció para que le facilitara $100 para establecerse en el  negocio de los sellos .

Scott se estableció definitivamente en el comercio de sellos en 1867 y continuó en el negocio hasta 1910. Su casa filatélica aún subsiste y edita el catálogo Scott que es el más ampliamente  usado en los E.U. Y en algunos otros países incluyendo el nuestro.

El servicio postal de los E.U. estima que en ese país existen 22 millones de coleccionista. Para 1976 se estimó, también para E.U., que las ventas de sellos habían alcanzado los $1,300 millones de dólares.
Si proyectamos las ventas de 1981 y extrapolamos ambas cifras para el resto del mundo no consideramos fuera de razón un estimado de 100 millones de coleccionistas y ventas anuales de $5,000.00 millones de dólares .

¿Quién suple esa demanda insaciable de sellos a ese gremio de coleccionistas cada vez más numerosa? Se ha señalado que en países como los E.U el 50 por ciento del dinero invertido en pasatiempos se invierte en sellos, de ahí que el sector sea verdaderamente poderoso y sustente gran cantidad de publicaciones dedicadas totalmente al ramo.

La mayoría de las publicaciones descansan básicamente en la publicidad. Un ejemplo de lo anterior es el seminario Linn’s Stamp News, el cual, se edita en Sidney, Ohio, E.U. Es un periódico tabloide con una tirada de unos 82.000 ejemplares dedicados enteramente a la filatelia. El periódico trae aproximadamente el 90 por ciento de sus 108 páginas abarrotadas de anuncios, pues el poco material de lectura es solo una excusa para los anuncios y las tarifas son realmente elevadas pues un pequeño anuncio de una pulgada vale $17.35 y una página cuesta $1,248 dólares, o sea, que ese solo periódico debe contar con una publicidad pagada muy superior a los $100,000 semanales.

En una publicación que leímos se señalaba que la población de coleccionistas, un 20 por ciento  ocasionalmente vende sellos y un 2 por ciento son comerciantes formales establecidos, ya sea a tiempo o tiempo parcial.

Aunque esta cifra puede variar, unos datos del director de American Philatelic Society, la más grande de las asociaciones filatélicas de los E.U. y el mundo, parece confiable por lo menos en parte. La APS reporta alrededor de 50,000 socios, de los cuales 1,240 o sea un 2.5 por ciento  están registrados como comerciantes.

En casi todas las grandes capitales  filatélicas del mundo, los comerciantes tienden a agruparse en la parte más antigua de la ciudad. Asi por ejemplo, en Paris la mayor parte de los comerciantes están ubicados en el sector de San German, mientras que en Londres se localizan las calles Strand y New Bond. Sin embargo, el sector donde posiblemente haya una concentración mayor (aunque posiblemente menor que hace un cuarto de siglo), sea en la calle Nassau de Nueva York.

Por lo menos un capítulo del encantador libro de Alvin F. Harlow, “Entretelones  de la filatelia" y el libro: “Nassau Street” de Herman Herst, están  dedicados a esa famosa calle. En ambos los autores ponen a desfilar ante nuestros ojos a todas las pintorescas figuras del comercio filatélico que dieron renombre a esa calle. Su historia ya forma parte de la historia de la filatelia, pues el comerciante, vilipendiado a veces, denostado otras, es, sin embargo, el sostén obligado del coleccionista tan pronto pasa la etapa de principiante.

jueves, 20 de junio de 2013

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: El Comercio Filatélico (parte I)


La  Filatelia al Dia
02 De Mayo  de 1981 No.63

Por Danilo A. Mueses

El comercio filatélico nació casi conjuntamente con la afición a coleccionar los sellos y surgió siguiendo la reglas más elementales de la economía: tan pronto surge la demanda de un bien o servicio aparece de forma espontánea quien se encarga de suministrarlo.

En la literatura filatélica, tan abundante y variada, no ha quedado constancia de quien fue el primer comerciante filatélico, pero posiblemente las primera personas dedicadas a ese quehacer fueron coleccionistas que en sus ratos libres se dedicaron a vender a otros colegas sus duplicados.

Posiblemente el primer comerciante establecido formalmente como fue Jean-Baptista Moens, un belga nacido en 1833 y quien en 1852 abrió una tienda para la venta de sellos .

Moens, quien llegó a ser una autoridad de renombre internacional, puso todo el peso de sus conocimientos sobre filatelia al servicio de los coleccionistas. A través de su revista “Le Timbre –Poste” fue abanderado de campanas contra las emisiones especulativas como las apadrinadas por el N.F. Seebeck y contra las falsificaciones de sellos, que denunció en lo que se considera el primer manual de la filatelia publicado en el mundo y que título “Sobre las Falsificaciones de sellos “.

Moens permaneció en el comercio de sellos durante toda su vida, hasta su muerte acaecida en 1900.
Otros de los pioneros del comercio filatélico fue Edward Stanley Gibbons, un inglés que se inició como comerciante en sellos en la farmacia de su padre en Plymouth Inglaterra, en 1856 cuando contaba apenas con 16. Stanley Gibbons, de quien hablaremos más extensamente en otra columna, permaneció en el negocio de sellos hasta 1890 cuando vendió su comercio por razones de salud. La casa filatélica que el fundara, la Stanley Gibbons permanece aún después de 135 años, como el comercio de sellos más antiguos que existe .

De este lado del mundo, en los Estados Unidos, el primer comerciante filatélico fue posiblemente William P. Brown, quien ya para el 1860 estaba establecido en una esquina de Nueva York, vendiendo monedas y sellos. En esa época, la  gente no se preocupaba mucho por la condición de los sellos y Brown, quien vendía sus sellos en la ventosa esquina de Chambers y Broadway, para evitar que los sellos fueran aventados los clavaba en una tabla con chinches lo cual como es natural, arruinaba irremisiblemente los sellos. Ese pequeño agujero que sobre los sellos dejaban los chinches no constituía una macula para la mayoría de los coleccionista de la época .

Brown, quien al parecer nunca evolucionó, continuó en el comercio de sellos durante toda su vida y George P. Sloane, quien le trató íntimamente por los años de 1914-15, dice que aun por esos años se negaba a usar pinzas y manejaba los sellos con las manos sucias al igual que 55 años antes .
No sabemos en  qué año nació Brown, pero por el hecho de  que murió en 1929 se deduce que en 1860, cuando se inició en el comercio de sellos no debió tener más de 20 años. Vemos pues que todos los primeros comerciante en sellos eran jóvenes que apenas habían repasado la  adolescencia.