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jueves, 20 de junio de 2013

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: El Comercio Filatélico (parte I)


La  Filatelia al Dia
02 De Mayo  de 1981 No.63

Por Danilo A. Mueses

El comercio filatélico nació casi conjuntamente con la afición a coleccionar los sellos y surgió siguiendo la reglas más elementales de la economía: tan pronto surge la demanda de un bien o servicio aparece de forma espontánea quien se encarga de suministrarlo.

En la literatura filatélica, tan abundante y variada, no ha quedado constancia de quien fue el primer comerciante filatélico, pero posiblemente las primera personas dedicadas a ese quehacer fueron coleccionistas que en sus ratos libres se dedicaron a vender a otros colegas sus duplicados.

Posiblemente el primer comerciante establecido formalmente como fue Jean-Baptista Moens, un belga nacido en 1833 y quien en 1852 abrió una tienda para la venta de sellos .

Moens, quien llegó a ser una autoridad de renombre internacional, puso todo el peso de sus conocimientos sobre filatelia al servicio de los coleccionistas. A través de su revista “Le Timbre –Poste” fue abanderado de campanas contra las emisiones especulativas como las apadrinadas por el N.F. Seebeck y contra las falsificaciones de sellos, que denunció en lo que se considera el primer manual de la filatelia publicado en el mundo y que título “Sobre las Falsificaciones de sellos “.

Moens permaneció en el comercio de sellos durante toda su vida, hasta su muerte acaecida en 1900.
Otros de los pioneros del comercio filatélico fue Edward Stanley Gibbons, un inglés que se inició como comerciante en sellos en la farmacia de su padre en Plymouth Inglaterra, en 1856 cuando contaba apenas con 16. Stanley Gibbons, de quien hablaremos más extensamente en otra columna, permaneció en el negocio de sellos hasta 1890 cuando vendió su comercio por razones de salud. La casa filatélica que el fundara, la Stanley Gibbons permanece aún después de 135 años, como el comercio de sellos más antiguos que existe .

De este lado del mundo, en los Estados Unidos, el primer comerciante filatélico fue posiblemente William P. Brown, quien ya para el 1860 estaba establecido en una esquina de Nueva York, vendiendo monedas y sellos. En esa época, la  gente no se preocupaba mucho por la condición de los sellos y Brown, quien vendía sus sellos en la ventosa esquina de Chambers y Broadway, para evitar que los sellos fueran aventados los clavaba en una tabla con chinches lo cual como es natural, arruinaba irremisiblemente los sellos. Ese pequeño agujero que sobre los sellos dejaban los chinches no constituía una macula para la mayoría de los coleccionista de la época .

Brown, quien al parecer nunca evolucionó, continuó en el comercio de sellos durante toda su vida y George P. Sloane, quien le trató íntimamente por los años de 1914-15, dice que aun por esos años se negaba a usar pinzas y manejaba los sellos con las manos sucias al igual que 55 años antes .
No sabemos en  qué año nació Brown, pero por el hecho de  que murió en 1929 se deduce que en 1860, cuando se inició en el comercio de sellos no debió tener más de 20 años. Vemos pues que todos los primeros comerciante en sellos eran jóvenes que apenas habían repasado la  adolescencia.

miércoles, 30 de enero de 2013

El Túnel Del Tiempo:Cómo conseguir sellos (Parte II)


Publicado en el periódico  El Caribe, 24 de enero  1981, Pág. 31
La Filatelia al Día
Por Danilo Mueses

La pasada semana les hablamos de la paquetería, el canje y el “approval”, como sistemas para conseguir sellos. Hoy vamos a seguir hablándoles de los demás sistemas.

Lista de precios.
En muchas revistas filatélicas aparecen listas de precios donde se ofrecen sellos, a veces con grandes descuentos sobre el valor del catálogo. Algunas casas para no gastar en publicidad envían dichas listas a solicitud. Como el costeo del franqueo casi en todos los países ha alcanzado niveles astronómicos, es común en los E.U. que se le exijan al que solicita la lista que envíe un SASE  o sea un “ Self addressed stamped envelope”, que significa un sobre con la dirección y los sellos del franqueo colocados.
Las grandes casas filatélicas envían a sus clientes regulares sus listas de precios donde se puede encontrar mucho material interesante cuyo precio oscila entre unos pocos centavos y sellos que valen centenares y aun miles de dólares.

Listas de faltas.
Muchas casas filatélicas de Estados Unidos y Europa, una vez comprobadas las referencias del coleccionista que pueden ser bancarias o su filiación a algunas de las principales sociedades filatélicas, como son la American Philatelic Society o a la Royal Philatelic Society , le envían los sellos solicitados en una lista de faltas o “want list”.
Esta es una forma muy conveniente para adquirir sellos utilizados mayormente por los coleccionistas avanzados. El coleccionista una vez recibe los sellos debe enviar de inmediato el importe de los mismos. Algunas casa exigen que se les envíe además el costo del franqueo, pero otras no.
Una vez comprobadas las referencias de uno, se pueden pedir sellos por el valor de cientos y aun miles de dólares y se pagan una vez se reciben y uno está satisfecho de su legitimidad y de que la calidad está en consonancia con su precio.

Compra directa.
Esta es la forma clásica de comercio. Se visita un comercio del ramo, se ve que hay a la venta y se compra lo que sea de nuestro interés. En nuestro país los principales comercios filatélicos son el ingeniero Enrique J. Alfau, Filatelia Well y el señor Guillermo Asmar.

Subasta.
La mayoría de las grandes piezas filatélicas cambian de manos a través de las subastas que se celebran periódicamente en los grandes centros filatélicos de Estados Unidos y Europa.
El material a subastar proviene de colecciones compradas con este propósito o de colecciones consignadas y que se subastan cobrando una prima sobre el valor obtenido.
Las casas subastadoras preparan catálogos descriptivos con fotos (algunas a colores) que envían a sus clientes regulares o cobrando sumas que oscilan entre $1.00 y $10.00 según la importancia de la colección. Muchos coleccionistas avanzados están suscritos a los catálogos de las principales casas filatélicas porque, cuando se tiene colecciones especializadas en un estado muy avanzado, las subastas son casi la única vía de adquirir cierto tipo de material que es difícil que se ponga a la venta por cualquiera de las otras formas que hemos hablado.
Las principales casas subastadoras en los Estados Unidos son Greg. Manning Co., Earl P.L., Apfelnaum, Harmers y Robert Siegel; en Londres, Robson Lowe y Stanley Gibbons; en España, Laiz; en Alemania, G.Lath.
Participar en una subasta requiere conocer algunos pequeños trucos y el valor en el mercado de las piezas que se pretende conseguir. De otra forma puede tornarse frustrante.