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miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Túnel del Tiempo de la Filatelia: Anatomía de un Sello (Parte II)

La Filatelia al Día
27 De julio de 1982: No 125
Por Danilo A. Mueses

Vamos esta semana a proseguir con el tema de la Anatomía de un Sello. Veamos:

Dentado
Los primeros sellos del mundo se emitieron imperforados.
No fue hasta 1854 que el gobierno inglés compró una máquina patentada por un irlandés de nombre Henry-Archer y se comenzaron a emitir los sellos perforados lo cual vino a facilitar enormemente el trabajo de los empleados de correos quienes hasta entonces usaban tijeras para separar los sellos. A veces el empleado de correos no tenía tijeras y simplemente doblaba la hoja y pasaba la uña por el doblez la cual deba origen a que muchos sellos antiguos aparezcan con el borde sumamente irregular.

Al principio los coleccionistas no se preocupaban mayormente por el asunto de las perforaciones. Sin embargo, a principios de la década del 60 del pasado siglo, los coleccionistas comenzaron a preocuparse.

Pero en Francia, donde había una filatelia muy avanzada, los coleccionistas comenzaron a sostener que dos sellos con diseños iguales pero con perforaciones diferentes  eran diferentes. Habiendo en esto consenso, se comenzaron a contar los dientes en los sellos y un coleccionista decía que tal sello tenía 17 x 13  dientes. El sistema aunque exacto no dejaba ser engorroso.
Sello perforado de Estados Unidos. La mayoría de los primeros sellos estaban perforados.

Fue entonces cuando el doctor J.A. Lengrand inventó y publicó en Le Timbre Poste de octubre de 1866 el odontómetro. Es un dispositivo de cartón, plástico o metal, provisto de una serie de pequeña figuras que imitan los bordes del sello y mediante el cual se determinan cuántos dientes hay en el espacio 2 cms. Cuando el sello tiene igual dentado en todos sus bordes se dice que tiene dentado sencillo. Cuando el dentado horizontal es diferente del vertical se llama compuesto y se expresa por ejemplo así: 12 x 14. En este caso  el primer número expresa el dentado horizontal.

Todo sello  debe tener sus dientes intactos e idealmente iguales. Todo lo que se separe de esa condición ideal va en desmedro del valor del sello y, en una pieza valiosa puede conducir a que reduzca sustancialmente su valor.

Centrado
La viñeta del sello debe estar ubicada perfectamente en el centro del sello. Esto, especial en los sellos antiguos, raramente se consigue pero es algo que es importante desde el punto de vista estético. Hay emisiones que fueron perforadas en forma tan descuidada que encontrar un sello perfectamente centrado es casi imposible. En esos casos, las pocas piezas que se encuentran perfectamente centradas alcanzan precios muy por encima de su valor de catálogo. La distancia del borde a la viñeta se llama margen.

Papel
El papel tiene una importancia capital en lo que al estudio de los sello se refiere. El tema ha sido ampliamente estudiado y se han escrito enjundiosos tratados cubriendo el tema.
Conocer el papel en que ha sido impreso cada sello es importante pues existen emisiones con diseño y colores iguales pero impresos en papeles diferentes que conllevan cotizaciones totalmente diferentes. Veamos un caso.

En 1866 se emitió en nuestro país un sello de ½ r sobre papel “laid” verde claro  cuya cotización es de $600. Ese mismo año, se imprimió un sello exactamente igual pero sobre papel con filigrana que cotiza $1.750 y otro sobre papel “wove” que sólo cotiza $75. Vemos pues cuán importante puede ser conocer el papel en que ha sido impreso un sello.


Los papeles más usados en la impresión de los sellos son el papel wove, el laid y el pelure.

martes, 20 de septiembre de 2011

El Centrado Como Medida de la Condición


Durante muchos años, para un porcentaje elevado de los coleccionistas, “un sello es un sello”. Esta expresión, aparentemente sin sentido, es el reflejo de la poca importancia que muchos le daban a la condición de sus sellos.

Esto hace contraste con la actitud que prevalece entre los coleccionistas de los países del norte donde se ha establecido una escala del 1 al 100 con diez niveles que van desde el Perfecto (99.5 a 100) hasta el Space Filler (0 a 4.99). Sobre esa base se valoran los sellos.

Los parámetros que normalmente se usan para medir la condición de un sello son muy diversos. Entre los principales están el centrado, frescura del color, condición de los dientes, papel (roturas, ventanas, raspaduras) y condición de la goma en los ejemplares engomados). En los ejemplares matasellados, hay que añadir el tipo de matasellos. Como podemos ver, los factores que pueden rebajar (o elevar) la condición del sello son numerosos.  

Cuando una casa de subasta se dispone a ofrecer a la venta una pieza valiosa, debe evaluar cuidadosamente cada uno de estos factores para, sobre esa base, establecer el nivel que alcanza determinado ejemplar. Cuando un comerciante indica que un ejemplar está en condición VF (very fine, entre 77.5 y 87.5) se espera que haya tenido en cuenta todos los aspectos que aumentan el puntaje y aquellos que lo rebajan.

En relación a las evaluaciones que hacen los comerciantes, la queja más frecuente entre los coleccionistas es que estos tienden a pasar por alto factores que pudieran rebajar puntos y sobrestimar aquellos que van a favor de una alta clasificación.
 Aunque como señalamos la clasificación final es el resultado de la suma de los diferentes factores, posiblemente el factor que más impacta al interesado en determinada pieza es el centrado.

Recientemente adquirimos un programa llamado EzGrader diseñado para evaluar el centrado de los sellos. Aunque, tal como señalamos, este es solo uno entre varios factores, es útil tener una clasificación del sello con base en el centrado.
Tomando como referencia uno de los sellos dominicanos más difíciles de hallar con un buen centrado (Scott # 236 B) pasamos por el programa cuatro ejemplares de este sello y veamos los resultados.


Al primer ejemplar (descarten el matasellos), el programa le dio un Grado 17, o sea apenas llegó a Fair, o sea pobre. El segundo ejemplar, con un grado 54 llegó a Fine. Los que consiguen un ejemplar de este sello en esas condiciones pueden considerarse dichosos. El tercer ejemplar, en mejores condiciones que el anterior, subió a 63 pero no alcanzó los 67.5 que lo hubiera llevado al siguiente escalón, F-VF. El cuarto, uno de los ejemplares de este sello en mejores condiciones que hemos visto, llegó al Grado 78 que le da una clasificación de VF o sea Very Fine.

Este sello cotiza en Scott $45 para el sello nuevo. Ese es el precio de un sello en condición “Fine” de acuerdo a la política de los editores del catálogo. Un sello F-VF se supone que debe tener un precio más alto. ¿Cuánto vale el ejemplar VF con el Grado 78 con que ilustramos esta nota?

Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que el establecimiento de la condición de un sello no es una medida absoluta. Existen sellos de los cuales es prácticamente imposible conseguir ejemplares que, si le pasamos el programa, superen el grado 50. Tal es el caso de los Scott # 32/35 de nuestro país.

De todos modos, nuestra aspiración debería ser que los ejemplares que coloquemos en nuestro álbum estén en óptimas condiciones. Y en otro orden de ideas es tiempo de que, al considerar el valor de una pieza, aunque miremos su valor en el catálogo, tengamos en cuenta su condición. Hay ejemplares que por su condición pueden valer varias veces el monto indicado en el catálogo.